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Ecofeminista, lactivista y orgullosa

No suelo escribir por reacción, pero un reciente artículo de La Vanguardia, me ha tocado la fibra y necesito desahogarme.

Quizás podría empezar explicando cuales fueron mis motivos para ser feminista y lactivista, exponer mi currículum reivindicativo o mis títulos y mi experiencia… Pero no lo voy a hacer, porque es una estrategia propia del patriarcado, que trata de fortalecer unos argumentos endebles envolviéndolos en un halo paternalista: Hazme caso que tengo un papelito que dice que soy experta en algo!

En mi caso, como mujer empoderada que soy, creo tanto en la fuerza de mis argumentos que no me hace falta resaltar mi experiencia.

El tema en cuestión es que hay un sector supuestamente feminista que ve con malos ojos que algunas mujeres nos dediquemos a la maternidad y al hogar, y dejemos aparcados nuestros trabajos y/o carreras profesionales. Este artículo va especialmente dedicado a este sector.

En primer lugar, cada persona es libre de elegir. Y si no estás de acuerdo, puede que no seas tan feminista como dices que eres.

En segundo lugar, cuando eres madre, cambia tu percepción del mundo, cambian tus prioridades… Y si no es así, puede que seas la excepción dentro de la maternidad consciente.

El cambio en sí puede transformar nuestra realidad, y eso puede asustar, descontrolar, desubicar, sacarnos de nuestra zona de comfort… Lo que no hace es volvernos estúpidas, creyentes, inanimadas, o faltas de voluntad. Seguimos siendo personas coherentes con nuestros valores. Y tratamos de adaptarnos a la nueva situación sin perderlos por el camino. Por tanto, cuando alguien nos infantiliza por tomar una decisión que no le gusta, venga de donde venga, está teniendo una actitud machista.

Las personas feministas creemos en la igualdad de derechos. Sabemos perfectamente que esto no es una lucha de sexos. Ni una guerra por ver quien adquiere más privilegios. Por tanto, sabemos que existen hombres feministas y mujeres machistas. Sabemos también que ser iguales en derechos no significa que seamos iguales en características o necesidades. Por tanto, luchamos por un mundo más justo y tolerante.

Cuando alguien que dice que es feminista infravalora la maternidad o el trabajo en el hogar bajo el argumento de que la pérdida de la independencia económica limita la libertad de la mujer. Está haciendo un discurso neoliberal.
Y esto lo voy a explicar: si el único garante de independencia económica para las madres es trabajar fuera del hogar, entonces el trabajo es la mayor prioridad por encima incluso del bienestar personal. En un discurso socialista o anarquista, esto nunca se puede dar: porque el bienestar social o el bienestar individual siempre prevalecen sobre el económico. Por tanto, lo realmente feminista es poner en valor la maternidad, darle esa cobertura económica desde el estado, desde la sociedad. Visibilizar el trabajo en el hogar, empoderarlo y compartirlo. Ese es el camino revolucionario.

Abrazar la naturaleza desde la maternidad es el acto más revolucionario, reivindicativo y efectivo que he hecho para cambiar el mundo y hacerlo mejor.
Cuando crías conscientemente te sales de la rueda consumista del sistema. Ahorras dinero, generas bienestar social, disminuyes tu huella ecológica, haces mella en el sistema patriarcal, produces menos sufrimiento animal…

Generas conciencia!!!

Sabemos que nuestras hijas e hijos se están formando para proteger esos valores: amor, paz, igualdad, justicia, libertad, solidaridad y tolerancia.

Puede tu carrera profesional darte eso? Con qué tipo de pareja compartes tu vida si no confías en ella? Crees que la familia va en contra de tus ideales feministas?

Reflexión es lo que hace falta, en vez de criticar según tus estereotipos, a compañeras, y compañeros, juzgando a personas que puede que hagan más por la igualdad en su maternidad que otras en su gloriosa carrera profesional.

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15 Cosas que mejoraría de nuestro sistema educativo

1. Cambiar la distribución de los ciclos en los centros educativos.
En nuestros centros sería más lógico y acorde con el desarrollo que la distribución fuera así:

De 0 a 6 años en la Escuela Infantil.

De 6 a 12 años en la Escuela Primaria.
De 12 a 14 años en la Escuela Primaria.

De 14 a 16 años en el Instituto.
De 16 a 18 años en el Instituto.

Así, las etapas del desarrollo estarían más respetadas ya que no se ejercerían presiones para abandonar el pañal, o hablar correctamente, o aprender a leer y escribir antes de lo necesario.

Además compartirían el espacio con personas más próximas en su fase de desarrollo y los cambios vendrían en momentos de mayor madurez emocional, que es lo realmente importante.

2. La separación del alumnado por año cumplido.

Es absurdo, si los niños y niñas compartieran aula durante varios años, los mayores y pequeños aprendería a ser más cuidadosos y solidarios. Al menos podrían compartir aula 2 o 3 años consecutivos, esto es, de 0 a 1, de 1 a 3, de 3 a 6, de 6 a 9, de 9 a 12, de 12 a 14, de 14 a 16 y de 16 a 18 (por poner un ejemplo)

3. La hiperespecialización según materia del profesorado.

Lo realmente importante es la especialización en la etapa del desarrollo, en la gestión de los conflictos y en la detección temprana de problemas de aprendizaje.
Es importante que dentro del claustro cada educador tenga cierto grado de especialización en algunas áreas del conocimiento pero: cómo no va a ser frustrante explicar una y otra vez los números y los colores en inglés para una persona que ha hecho filología inglesa?, es normal que haya tanta depresión.

4.Que los centros educativos dejen de parecer cárceles o cajas de zapatos.

Está demostrado que la distribución de los espacios nos moldea la mente, es difícil salir de los ejes cartesianos cuando no has visto una cúpula redonda en toda tu vida.

5.Que se elimine la estructuración por materias.

Al menos en los ciclos de infantil y primaria. Qué sentido tiene que niños y niñas de 6 años tengan 5 materias a lo largo de la jornada escolar? Y ya no digamos los de 3 años? A esas edades no diferencian juego de aprendizaje, y nunca se da el aprendizaje sin juego. Es mucho más interesante centrar el aprendizaje en una motivación concreta y a partir de ahí desgranar cada área del conocimiento.

6. Revalorizar las Artes dentro de los programas de estudio.

Una mente racional no nos sirve de nada sin creatividad, empatía y sentimientos.

7. Aprovechar que ahora los objetivos educativos se basan en la adquisición de competencias y no en memorizaciones de datos.

Los largos temarios son cosas del pasado. Ahora cuentan las competencias. La libertad de cátedra nunca fue tan libre.

8. Que la comunidad educativa se abra a su entorno y a las familias.

Las familias somos un gran recurso, no un enemigo a batir y derrocar. No sólo se nos infrautiliza, sino que se nos infravalora y aleja. Qué pretenden ocultar? Puede que algunas familias “pasen de todo” y puede que otras sean “muy controladoras” pero la mayoría somos familias cooperativas, solidarias y dispuestas a ayudar en todo lo que favorezca el futuro de nuestros hijos e hijas.

9. Que la función principal sea la socialización secundaria.

Esto implica una gran responsabilidad, no pueden existir tiempos o lugares dentro de los centros en los que se permitan abusos hacia los menores. Tienen que existir canales y protocolos que aseguren la gestión pacífica de los conflictos.

10. La selección del personal docente debe centrarse en las cualidades óptimas para dicha función y no en la memorización de datos.

Y para esto pongo un ejemplo muy claro: de qué me sirve que un violinista sepa leer la partitura y toque maravillosamente si cuando está delante del público es incapaz de tocar nada? Pues con la educación es lo mismo: De qué me sirve un docente enamorado de las matemáticas, que sabe muchísimo de matemáticas pero es incapaz de explicar los conceptos básicos de las matemáticas o no sabe responder una pregunta sin humillar a quien la hace?

11. Eliminar los libros de texto.

En pleno siglo XXI (que ya no vivimos en el XIX!!!), en medio de la era digital, los libros de texto se quedan desactualizados y desvalorizados casi desde que se compran. Sería mucho más lógico emplear ese dinero para ampliar las bibliotecas de las aulas con libros de consulta, ocio y conocimiento.

12. Entender realmente el significado de “mens sana in corpore sano”.

Entender que 30 minutos de recreo al dia no garantizan el mínimo de ejercicio diario imprescindible para un cuerpo y una mente activos.

13. Promover hábitos de vida saludable cada día.

El día del deporte, la semana de la higiene bucodental o la charla de prevención de drogas son parches. Son métodos caducados. Necesitamos que cada día practiquen deporte. Que cada día se laven los dientes. Que cada día encuentren emociones más excitantes que las que ofrecen las drogas.

14. Eliminar los deberes desproporcionados.

La jornada escolar es muy amplia, si además sumamos las actividades extraescolares, más aún. Tanto infantes como jóvenes deben poseer tiempo libre, tiempo de aburrimiento, tiempo de reflexión personal.

15. Eliminar las evaluaciones desproporcionadas.

La evaluación debe ser un mecanismo de mejora del aprendizaje.
Cuando lo convertimos en el fin de la enseñanza lo que favorecemos es la obstaculización del desarrollo cognitivo porque mientras me evalúan, no aprendo. Pero mientras preparo un examen tampoco, lo único que hago es memorizar datos a corto plazo.

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Vivir aquí y ahora

Nuestros bebés nacen con la sabiduría del presente, viven el momento, despreocupados por el futuro y sin anclajes en el pasado.

Y esta es una de las cosas que deberíamos aprender de ellos: porque es realmente sano conectar con el aquí y ahora en cuerpo y mente.

Esto es algo que me cuesta mucho, con los años he aprendido a soltar lastre y dejar atrás el pasado, sobretodo lo malo… Siempre me maravillo de mi gran capacidad de olvido. Sin embargo, mi mente vuela hacia el futuro con gran facilidad, me resulta casi imposible evadirme en determinadas situaciones.

De hecho, me está costando escribir sobre este tema, más que sobre cualquier otro. Porque esa forma de evadirme la tengo tan integrada y asimilada que me cuesta hasta analizar en qué momento la adquirí y porqué me resulta tan complicado atarme a la tierra. Al aquí y ahora!

Mis hijos son sabios, aprendo a desaprender cada día con ellos. Y esta es una de las lecciones más importantes. Merecen mi respeto y admiración. Merecen mi tiempo y atención. Cada día procuro estar más y ser mejor. Ahora, los fines de semana, y festivos, casi me olvido del teléfono.

Tengo la suerte de poder llevarlos a una escuela Montessori en la que aprenden mil cosas pero, una de las más importantes es esta: vivir el presente.

Cada vez que salgo de una clase para padres y madres, me digo: qué pena no haber vivido la experiencia de la enseñanza Montessori desde los 3 años! Ahora sería una persona menos dispersa, más disfrutona del momento!

Y luego pienso: Al menos, lo he descubierto ahora, y se lo puedo ofrecer a mis peques!!

Mucho tenemos que cambiar en este mundo!!!

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