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El ambiente y su influencia

Cada día escucho nuevos casos de bullying y/o acoso escolar, niños y niñas que viven en una pesadilla tan terrible que hasta se llegan a quitar la vida. Una plaga realmente preocupante, que en nuestro país parece que no tiene solución. Curiosamente, la otra plaga realmente terrible es la violencia “machista”, un término que no me termina de gustar porque obvia muchos aspectos y deja al margen a muchos protagonistas.

En mi opinión, tenemos que cuidar el ambiente, ese clima en el que nos movemos, ya sea en el hogar, el trabajo, la calle o la escuela.

Deberíamos rodearnos de belleza y calma, y cuando algo ensucie, afee o moleste: cambiarlo, limpiarlo o mostrar nuestro disgusto con asertividad.

En vez de eso tendemos a acumular, y cuando ya no podemos más: estallamos!

Y vuelta a empezar…

El clima escolar habitual, en la escuela tradicional suele ser bastante tóxico, se exige al alumnado una contención excesiva, una madurez a la que muchos no llegan, se basa en la “acumulación” de contenidos y técnicas.

Por si fuera poco, los momentos de “desfogue” tienen poca o ninguna supervisión… El recreo se convierte en la ley de la selva y cuando surge un conflicto, los adultos intervienen demasiado tarde y con poca o ninguna justicia.

Además, existen profesionales que propician esta toxicidad con prácticas propias de centros de reclusión. El otro día me hablaron de la figura “el encargado de los deberes” que consiste en que un compañero o compañera, revisa todos los cuadernos de sus compis de clase para comprobar si han hecho los deberes y decirle al profesor o profesora quien no los ha hecho. Y encima si no se chiva, pierde el puesto y sufre un castigo.

Por si no fuera poco efectiva la vieja práctica del premio y el castigo!

Claro que también tenemos las viejas prácticas consistentes en la humillación pública o la de “yo no he visto nada”.

Y en medio de todo eso pretendemos que niños y niñas aprendan “por arte de magia” a resolver conflictos de forma pacífica, a saber gestionar sus emociones, a tener una sana autoestima y un buen autoconcepto de sí mismas.

Si alguien se burlara de mí en público me sentiría mal: incómoda, humillada, frustrada… Reaccionaría! Me defendería, tengo muchas formas de pararlo: la ironía, el sarcasmo, el humor, la asertividad, la empatía… Realmente alguien cree que un peque de 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 o 12 años las tiene? Vale puede que algunos o algunas de 8 para arriba sí pero, tampoco muy afinados, no?

Si alguien me golpea el coche tengo varios protocolos para exigir el arreglo de mi coche. Qué pasa si un compañero me estropea un libro, un cuaderno, la mochila, el abrigo…? A quién recurro en el colegio? Qué respuesta me va a dar?

Os imagináis que cuando llega la Policía os dijera: eso no es nada! Un leve rasguño, en casa le pasas un trapito y solucionado!!

O que nos soltara: Venga no os enfadeis, daros un besito e iros cada uno por vuestro sitio: circulen!!

O bien: bueno, bueno, me da igual quien golpeara el coche de quien… Os pongo una multa a ambos y no quiero oír ni una palabra más si no queréis que os inmovilice los coches!!

Raro, a que sí? De cámara oculta… Rápidamente buscaríamos al youtuber agazapado tras la farola. Sin embargo, estos mensajes los reciben niños y niñas cada día en el aula, y aunque parezca mentira, resultan igual de absurdas estas contestaciones-resoluciones.

Habría que enseñar de otra manera, podríamos seguir al niño en sus necesidades educativas,el adulto tiene que dejar de ser el centro. Y que el niño deje de hacer sobre-esfuerzos para adaptarse al ritmo de los demás. Para que pueda seguir el suyo propio.

Habría que darles técnicas de autocontrol y de gestión emocional… Y que al llegar a casa nos las enseñen a la familia!

Habría que educar para la paz de verdad, y que se dejen de dibujar palomas un día al año. Que aprendan diálogo, asertividad, mediación, negociación… La violencia sólo trae más violencia. El diálogo entendimiento, empatía, cooperación… Elegir no debería ser tan difícil.

Quizás es nuestra resistencia al cambio, estamos tan agusto en nuestras zonas de comfort, salir de ellas es más sencillo que encontrar soluciones, que mejorar nuestra calidad de vida, será por eso que caemos tan fácilmente en los círculos viciosos?

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