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El nuevo paradigma de las abuelas. Parte 2

Vamos a seguir, cada semana llegan a mis oídos nuevas historias y desahogos de madres primerizas que sufren, algunas más en silencio que otras, los consejos de abuelas, en muchos casos reforzados por profesionales desactualizados.

Cuando aterrizamos en la maternidad, muchas nos hacemos conscientes de nuestras limitaciones, de nuestra ignorancia. Aparecen todos nuestros miedos e inquietudes. Buscamos apoyo en nuestras familias, o no. Y lo que recibimos es una retaíla de:

Esto se hace así…

Lo estás malcriando…

Déjame a mí que tú no sabes…

En mi época todas lo hacíamos así y bien que os criasteis…

Etc, etc, etc.

Cómo podemos afrontarlo? Desde la tranquilidad y el cariño. En realidad, es un entrenamiento que nos da la vida para todo lo que vendrá después.

Cierto es que, en medio de la explosión hormonal del puerperio es complicado contenerse y ser asertiva. Lo sé. A veces fallaremos, la cagaremos, nos quedaremos cortas o nos pasaremos read pueblos pero, cuando nos salga bien… La satisfacción es directamente proporcional a la cara de nuestra familiar más entrometida.

Nada ilustra mejor que un ejemplo:

Ejemplo 1:

Hace años, muchas de mis familiares y vecinas me decían: si lo tienes siempre en brazos se va a malacostumbrar.

Tarde un tiempo en encontrar la respuesta ideal: Ay! Es que crecen taaaan rápido! Déjame cogerle que cuando me de cuenta ya no querrá Colo y entonces lo echaré de menos!

Respuesta habitual: qué razón tienes!

Ejemplo 2:

Mi madre: Cómo va a comer si antes le das la teta?

Respuesta: cómo va a comer si no se la doy?

Mi madre: Pues con más ganas!

Respuesta: entonces engullirá, cogerá gases y luego estará molesto porque le dolerá la barriga. Y que va a querer? Teta, teta y más teta.

Mi madre: visto así…

Ejemplo 3:

Mi suegra: el chupete es una niñera, dáselo ahora que si no luego lo tendrás en la teta todo el día.

Respuesta: No lo quiere.

Mi suegra: es que tienes que insistir.

Respuesta: Ese no es mi estilo. Prefiero no dárselo, así luego no se lo tengo que quitar.

Mi suegra: Luego ya llorarás.

Respuesta: Puede ser pero no me enfadaré porque con 4 años no hay forma de quitárselo.

Mi suegra: Pero es ahora cuando dan más trabajo. Y el chupete es una niñera.

Respuesta: Bueno, en el peor de los casos podemos contratar a alguien para que limpie y cocine, mientras yo hago de niñera.O lo puede hacer tu hijo, que lo educaste muy bien!

Ahora mismo no recuerdo más anécdotas pero creo que estas tres ilustran bastante bien lo que quiero transmitir.

Ante quienes nos cuestionan todo el tiempo, o bien ponemos distancia física, o bien procuramos responder buscando su empatía. Tratando encontrar ese click en su cabeza, alma y/o corazón. No se trata de justificarse todo el rato si no de saber qué teclas tocar.

En mi primer ejemplo, intenté conectar con esa nostalgia o deseo de volver a tener a tu bebé en brazos. Y lo rápido que pasa esa etapa. Sobretodo las madres conectan con ese bienestar y dejan la crítica.

En el segundo ejemplo, sabiendo que lo que más convence a mi madre son los argumentos lógicos, apelé a su razón. A su sentido práctico.

En el tercer ejemplo, sabiendo que para mi suegra todo lo que ella hizo está bien hecho y que no le interesan razones científicas o médicas (porque toda la vida se hizo así). Busqué la conexión a través de “la suerte que tengo de estar con su hijo”.

Es difícil, muchas veces se nos ocurrirán las frases tiempo después pero, por favor: Anotadlas! Recordadlas! 

Siempre puede repetirse la situación o podréis ayudar a otra madre en apuros! Hasta podéis mandarmelas para que se las transmita a otras madres, y padres, recién estrenados.

Continuará…

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