Carta abierta a la Sanidad Pública

Le doy muchas vueltas a este tema porque es muy complicado. A la hora de defender derechos: libertad, sanidad y educación para mí son los prioritarios. No voy a entrar en el debate sobre si es mejor que sanidad y educación sean públicas o privadas pero sí creo que es fundamental que ambas sean accesibles a todo el mundo: independientemente de sus papeles (o no papeles), ya sean mayores, adultos o niños; trabajadoras o paradas; con familia o sin ella… Todas las personas deberían poder tener una educación y una sanidad de calidad.

En este país, trabajar en el sector sanitario te da cierto status, te envuelve un halo de sabiduría y honorabilidad, parece que cualquier cosa que digas referente a la salud y/o hábitos de vida será tomada como una: VERDAD. Y no siempre es así, antes de infundir según que miedos, creencias o teorías deberían informarse y mantenerse actualizados. Seamos claros, en medicina cada quien tiene una especialización muy concreta y no tienen porque saber todos de todo… Un cardiólogo sabe mucho del corazón y a lo mejor sabe de deporte porque le interesa y es su afición, pero quienes saben de deporte son entrenadores, deportistas, fisioterapeutas deportivos, etc… De la misma manera, una enfermero pediátrico puede saber mucho de vacunas pero no necesariamente estará actualizado en lactancia materna, entonces: Por qué se dedica a dar consejos sobre lactancia?

Además en un hospital existe una jerarquía muy concreta, inamovible, hermética… En donde los mandos superiores viven una realidad muy alejada de las usuarias y pacientes, en donde ese halo de superioridad les hace flotar sobre unos protocolos arcaicos que hacen falta años para renovar, actualizar y mejorar. Y eso, si los profesionales sanitarios intermedios son capaces de:

  1. Detectar la necesidad de mejora.
  2. Interesarse por esa necesidad de mejora.
  3. Demostrar por activa y por pasiva esa necesidad de mejora.
  4. Demostrar por activa y por pasiva que es viable y sin coste (o con un coste ínfimo).

La sanidad pública está perdiendo la batalla, parece que nos dirigimos hacia la privatización irremediable, y lo estamos permitiendo entre todas las personas. Pero es que hablamos de la salud de la gente. De la vida misma.

Qué podemos hacer al respecto? Realmente hay algo que podamos hacer?

Creo que dependiendo de dónde nos movamos existen pequeños/grandes gestos.

Evidentemente, si nos llaman para operarnos de la privada, porque en la pública tardarán otros 2 años, no vamos a pedir el sufrimiento de esperarlos. No se trata de eso… Lo que si podemos es poner una reclamación, escribir una carta: Señores mandamases que sepan que me he operado en la privada porque me dolía mucho como para esperar 2 años más, pero yo quería operarme en la pública. Y en especial quiero dar las gracias a mi (especialista que me gustó) por atenderme tan bien.

Es bueno que también escribamos agradecimientos, la gratitud tiene un poder enorme. Y cuando es por escrito la motivación de nuestros profesionales aumenta y su trabajo es más pleno. Si agradeciésemos más seguramente habría menos gente amargada en el mundo. Personalmente le agradecí mucho a la celadora que llevo en silla de ruedas a mi padre hasta un taxi, que se saltase el absurdo protocolo de que sólo lo podía llevar hasta la puerta de Urgencias (Muy lejos de la parada de taxis).

Otra cosa que podemos hacer es hacer conscientes a las demás trabajadoras de que ese compañero suyo que nos ha tratado mal (sin respeto, sin educación, con soberbia, sin estar actualizado, etc…) es un troll que se está cargando el sistema desde dentro y que cada vez que trata mal a alguien, está empujando a las personas hacia la privada… Y que entonces se quedarán sin trabajo todas (troll incluido).

O preferís pagar la privada?

Y desde el otro lado?

Queridas amigas y amigos que estáis en el sector sanitario: Luchad! Cada día! Cada momento! Es duro. Lo sé. Poned vuestra mejor cara, actualizados, sed amables, empáticas.

Explicadle a la gente que poner reclamaciones y hacer agradecimientos por escrito es la mejor ayuda que os podemos dar. Que si han valorado vuestra atención que lo pongan en un papel.

Conquistad cada día la mejora del sistema, de los protocolos (y si es necesario: que le den al protocolo!) Formad equipo, sed un equipo! Apoyaros para mejorar, ignorad al mal profesional, ese que se quede solo. O si es superior a vosotras mismas, intentad llenarle de empatía, que se ponga en vuestra piel. Hacedle entender las consecuencias de que se comporte como un troll.

Es duro. Lo sé. Habéis escogido una profesión dura, difícil, en donde cada pequeña conquista cuesta un mundo. Pero, si no lucháis vosotras, quien lo hará?

Y la unión hace la fuerza. Existen formas más eficaces de atender a las personas. De reducir las listas de espera. De no doblar y triplicar turnos. De atender con calidez humana a cada paciente. De mejorar el clima laboral. Buscadlas! Encontradlas!

O preferís trabajar en la privada?

Cuando nos dejamos arrastrar por los convencionalismos sin más, sin pensar, sin analizar, estamos perdiendo un poco de vitalidad e ilusión por lo que hacemos, estamos viajando hacia la frustración y el malestar, estamos abriéndole las puertas a la ansiedad. Así que, ya sabéis, esta en nuestras manos mejorar el mundo, el sistema y la sociedad, aunque sea difícil la clave es perseverar.

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