PORQUÉ TE HABLO DEL AZÚCAR SI ME DEDICO A LA EDUCACIÓN EMOCIONAL? (parte 3)

Habrá personas que no sabréis a qué me dedico, y no os habrá llamado la atención que os hable de cómo dejar el azúcar, simplemente habréis visto que soy una persona obesa que ha probado mil dietas y otros “milagros”, y al encontrar algo que me ha servido pues he sentido la necesidad de compartirlo. Pero no.

Si has leído mis anteriores post (puedes leerlos aquí

y aquí) sabrás que una de las ventajas de dejar el azúcar es la disminución de la ansiedad. Y esto es importante.

Vivimos en una sociedad en la que cada vez es más difícil gestionar nuestras emociones, estamos inmersas en infinitas interacciones, con nuestros estímulos sobreestimulados. Y además, recibimos cientos de miles de mensajes cada día y nuestro cerebro lo almacena todo.

En realidad desconocemos cómo funciona nuestro cerebro, cómo funciona nuestro cuerpo y cómo funcionan nuestras emociones.

Nuestro cerebro está directamente ligado con nuestras tripas, de hecho, una de las primeras reacciones emocionales suele ser: notar algo en el estómago, o en la garganta (en nuestro tubo digestivo), y no es casual que la mitad de nuestras hormonas estén directamente reguladas por nuestro sistema digestivo, entre otras las endorfinas, encargadas de nuestro bienestar y disfrute.

En nuestra vida cotidiana, tomamos azúcar en cantidades ingentes (aunque no seamos conscientes) en parte por los procesados, en parte por el tipo de alimentación que nos ofrece el mercado. Cuando ingerimos grandes dosis de azúcar procesado, nuestros intestinos mandan unas señales de alerta a nuestro cerebro, y éste entiende que o bien estamos ante una situación de peligro, o bien ante una situación de gran esfuerzo físico. Y qué pasa entonces? Nuestro pulso se acelera, se incrementa la sudoración, se acelera la respiración, los músculos se tensan… Y claro, en muchas ocasiones, no vamos a hacer ni un gran esfuerzo físico, ni tampoco estamos en una situación de peligro.

Por tanto, nuestro cuerpo se revela, intenta compensarse de alguna manera, así que nuestros pensamientos comienzan a explotar en una gran cascada, nuestra pierna comienza a temblar, nuestras manos necesitan moverse o tener algo, y… Bienvenida ansiedad!

Por eso hablo del azúcar y por eso, le tengo declarada la guerra, siempre será más fácil gestionar nuestras emociones sin azúcar. O por lo menos, al saber y reconocer sus efectos, nuestro cerebro será capaz de gestionarlo de otra manera menos caótica.

Espero que esta serie de artículos sobre el azúcar os haya servido para entender algunos procesos emocionales y mentales. Seguro que retomaré el tema, porque da para mucho, estoy segura de que existen muchísimos libros que tratan sobre el tema. Quién sabe, tal vez, algún día escriba uno yo también…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s