Cómo encontrar un hombre brillante

Brillante en el sentido de que su sabiduría e ingenio no nublen su vida personal, en el sentido de que su brillo no te ciegue. Imagino que si estás leyendo esto es porque sientes que de alguna manera aún no has encontrado a “tu hombre ideal” o puede que lo hayas encontrado y sientes curiosidad por lo qué voy a contar.

A la hora de buscar pareja llevamos una carga cultural importante, hemos tragado con miles de creencias sobre “la media naranja”, el “amor romántico”, que juegan con tu valor personal. Con tu autoestima, con tu capacidad de recuperarte de los “fracasos” sentimentales.

Y claro, a cualquier hombre le pasa lo mismo, pero su mochila de creencias van en otra dirección: “que no me aten”, “que no se dude de mi masculinidad”, “que no me manipulen”, que llevan mensajes muy diferentes y contradictorios a los que nos han inculcado a las mujeres.

Este hecho hace que sea complejo establecer una relación sentimental duradera. Existen multitud de barreras interiores y exteriores para “atarte” a una persona. Desde barreras puramente físicas como la distancia, a barreras sociales como una familia en la que no encajas.

Pero de todas las barreras, las más difíciles de superar son las mentales. Cambiar esas creencias es lo que sin duda, estropea muchas relaciones. Una de las situaciones más habituales en una ruptura es la falta de confianza.

Cuando falta la confianza aparece en una relación, parece imposible recuperarla. ¿Y qué desencadena este hecho? El engaño. Siempre lo digo: El engaño es libre pero no gratuito. Puede que creas que dicho engaño es sólo de una persona hacia otra pero el más habitual es precisamente el que nos hacemos a nosotras mismas.

El autoengaño es el rey de todos los engaños: es difícil de detectar. Difícil de asumir. Difícil de solventar.

¿Y qué tiene esto que ver con encontrar a un hombre brillante?

Pues todo. Un hombre con una buena autoestima no se va a sentir amenazado por una mujer empoderada, lista, indecisa, fuerte, segura de sí misma, vulnerable, que se cuida, que tiene su propia carrera profesional o que se centra en la crianza de sus hijos e hijas.

Un hombre honesto, sincero y que va más allá de los modelos sociales, se va a preocupar porque la comunicación sea fluida, será sincero con sus sentimientos y emociones, independientemente del “qué dirán”.

¿Necesitas un hombre en tu vida? ¿cualquier hombre? ¿a cualquier precio?

Sé sincera contigo misma: busca dentro de ti: ¿qué buscas en un hombre? ¿pasión? ¿aventura? ¿fama? ¿cuidado? ¿cuerpo? ¿humor? ¿inteligencia? ¿atención? ¿aprobación?

Y todo esto que buscas en un hombre: ¿para qué lo buscas? ¿existen otras formas de encontrar eso mismo?

¡Vaya! Venías buscando respuestas y te traigo un montón de preguntas. Sí. En función de tus respuestas, sabrás ver, con claridad, las señales en el hombre que tienes enfrente, o a tu lado. Y así te darás cuenta de si sólo eres un medio, un entretenimiento, o una distracción para él. Sabrás si quiere crecer contigo. Sabrás si se preocupa por tus intereses. Verás si está dispuesto a construir una relación sincera y saludable.

¡Ojo! Otra creencia que llevamos escrita a fuego es que: una vez encontrado ya seréis felices para siempre. Que las cosas no cambian y las personas menos. Y esto también es un mito. Las relaciones son como los jardines requieren atención y cuidado diario sino se llenan de alimañas y malas hierbas. Y por eso, a veces, toca reencontrarse. Desbrozar a fondo o renovar el riego.

En esto he tenido mucha suerte, camino al lado de un hombre sabio, que me da soporte y consuelo, somos un equipo aunque a veces también nos toque arrancar malas hierbas. Lo importante es que además de querernos, nos entendemos, nos comunicamos y buscamos juntos las soluciones a los obstáculos que nos encontramos en nuestro día a día. ¿Y tú? ¿Compartes con un hombre brillante?

100_1537.jpg

Anuncios

En la era de la inmediatez, la crianza es un reto

A veces atiendo consultas telefónicas, y me encuentro con familias abrumadas por la toma de decisiones con respecto a la crianza porque lo tienen que decidir ya. Pero ya mismo.

Y es que vivimos en una época en la que parece que todo lo tenemos que decidir y hacer inmediatamente. Esto viene acentuado por las técnicas de marketing agresivas, las ofertas que caducan, las novedades de un día…

Acaba de nacer tu bebé y tu cabeza ya está pensando en la guardería y el papeleo burocrático y es que lo tienes que decidir ya, porque si no: te quedas sin plaza.

Aún no controla sus esfinteres pero tú ya estás preocupada, porque en 3 meses comienza en infantil y ya los tiene que tener dominados.

Aún está en infantil y ya estamos preocupados por: a qué colegio irán porque eso va a marcar su éxito académico, y por tanto su éxito laboral.

Acaban de entrar en el instituto y ya nos preocupa qué carrera universitaria van a elegir (porque claro, no hay alternativas) y así ya vemos si van por ciencias o letras. Porque eso va a determinar sus solicitudes. Con 12 años ya llevan media vida planificada y organizada.

Y esto es, cuanto menos, estresante. Pasamos media vida con la mente en el futuro, hasta que llega un día en el que cambia y la pasamos con la mente en el pasado, sumidas en nuestros recuerdos, con la pena de lo que no hicimos, la nostalgia de lo que pudimos ser o hacer y la alegría de las 4 cosas que pudimos disfrutar.

Y el ahora? Cuándo vivimos el presente? Porque cada día es irrepetible y por mucho que lo recordemos no va a volver.

La toma de decisiones importantes requiere tiempo y meditar las consecuencias. A quién le interesa que tomes las decisiones de manera precipitada o de forma impulsiva? Piénsalo.

Tenemos tanto miedo a perder el tiempo que nos perdemos la vida.

Tenemos tanto miedo a equivocarnos que no nos damos cuenta de que podemos rectificar, cambiar, aprender.

Nadie nos enseña a valorar los pros y contras de una decisión desde la calma, o la templanza. Y lo que es peor: nos han educado sin dejarnos tomar decisiones y de la noche a la mañana nos toca tomar muchas decisiones y encima rápidamente.

Y no todas las decisiones tienen el mismo calado.

Elegir comprar o no comprar una camiseta no tiene grandes consecuencias pero decidir si tu bebé duerme contigo o en su habitación, sí.

Decidir si eliges una compañía eléctrica u otra no tiene gran impacto en tu vida pero elegir la alimentación de tu peque, sí.

La decoración de tu casa puede aportar cierto bienestar pero tu jornada laboral y el tiempo que puedas pasar con tu familia va a ser mucho más determinante en tus niveles de estrés.

Y veo que muchas familias toman estas decisiones de la misma manera, con la misma prisa.

Impulsivamente, o lo que es peor, dejan que las tomen por ellas.

Tener descendencia es un gran proyecto vital. Realmente cambia tus prioridades, tu forma de ver la vida, te obliga a hacerte responsable de otra vida. Y cuando lo haces de manera inconsciente te supera, te desborda, te bloquea, tiene grandes consecuencias.

De la misma manera que no tener descendencia también. Y por eso debería ser una decisión meditada. Sin embargo, vivimos en un mundo que se toma esta decisión como una circunstancia que te viene dada.

Pues así estamos. Que parece que toda decisión es inamovible pero no.

Algunas decisiones sí y otras no.

Y hay que saber diferenciarlas.

Sé que es evidente pero no todo el mundo lo tiene claro. Mucha gente confunde las decisiones trascendentes y sufre por ello.

En la era de la inmediatez, la crianza es un gran reto, precisamente porque la prisa es un gran obstáculo.

LA CONCILIACIÓN FAMILIAR NO ES UN PRIVILEGIO

Hoy vengo escandalizada, así ojiplática, por si no fuera suficientemente complicado conciliar nuestra vida laboral y familiar, teniendo que hacer auténticos malabarismos con horarios y vacaciones, por si fuera poco tener que lidiar con jefes, jefas, jefazos y jefazas, ahora resulta que nuestros pobres compañeros y compañeras solteras se quejan de que, por culpa de sus compañeros (y compañeras mayormente) con familia, ellos no pueden conciliar (ojo, conciliar) su tiempo libre y de ocio.

Es que no sé ni por dónde empezar.

Voy a ir punto por punto, intentando desmontar los argumentos que me han esgrimido en una conocida red social dedicada al empleo. Aún estoy alucinando.

1.- TENER HIJOS ES UNA DECISIÓN PERSONAL Y TIENES QUE APECHUGAR CON LAS CONSECUENCIAS. Olé, olé y olé… Pero qué bien han calado ciertos mensajes en la sociedad. De verdad, vaya mierda de educación sexual que tenemos en este país, es que parece una frase sacada de cualquier película o serie de adolescentes americana.

Vamos a ver, en primer lugar, en una sociedad ideal seguramente ser madre (o padre), será una decisión consciente,meditada e informada pero, os aseguro que no es esa nuestra realidad.

Existen muchos motivos para tener hijos, tantos como para no tenerlos.

Apechugar con las consecuencias es algo que haces a lo largo de toda la vida, y cuando sueltas esta lindeza por la boca, tarde o temprano te la pueden devolver. Otra cosa es ser responsables de nuestras decisiones. Y sí, en eso estamos la mayoría de las familias: somos responsables de nuestra descendencia.

Por eso, la mayoría de las familias se cojen las vacaciones en Agosto, Semana Santa y Navidades, para poder estar con sus hijos e hijas, para poder educarles, para que sepan que les queremos y esas cosas que hacemos los padres y las madres. Y no lo hacemos por fastidiar a nadie, ni mucho menos a nuestras compañeras y compañeros de trabajo, lo hacemos porque es cuando han decidido poner las vacaciones escolares.

A lo mejor hasta pedimos cambiar un turno para poder ir a una de esas maravillosas funciones escolares que suelen poner en viernes, pero es que tampoco decidimos las familias sobre esos eventos.

2.- YO DECIDÍ NO TENER HIJOS PARA TENER TIEMPO LIBRE Y AHORA NO PUEDO POR CULPA DE MIS COMPAÑERAS CON FAMILIA, pues mira, ahora que has visto el percal,tal vez sea un buen momento para repensar ciertas cosas, no sé, no digo que te pongas a tener hijos,pero tal vez, y sólo tal vez, deberías hablar estas cosas con tus jefes, jefas, jefazos, jefazas… Y que contraten personal temporal para sustituciones,o para hacer horas extras.

Llegadas a este punto, me imagino a las grandes empresas de este país, muertas de risa, mirando como nos peleamos unas con otras mientras ellas siguen con sus prácticas abusivas, mientras siguen pagando salarios miserables, mientras siguen “obligando” a sus trabajadores y trabajadoras a hacer más horas extras sin pagarles un solo euro.

Y es que creo que habéis errado con el foco de vuestras quejas.

3.- MIS VACACIONES DEPENDEN DEL HORARIO DE GUARDERÍA DE MIS COMPAÑERAS, y las de tus compañeras también, que ya os digo yo que muchas familias preferimos marcharnos en Septiembre o en otras fechas que todo es mucho más barato, está menos saturado y recibes mejor servicio que en Agosto.

Pero, si la guardería cierra en Agosto qué van a hacer tus compañeras? Llevarse a sus retoños al curro? Uys no, no, no…

Pues eso, las reivindicaciones a la empresa,o en su defecto a la administración pública y ya que estamos, a ver si nos amplían la baja por maternidad, que así no dependemos del horario de las guarderías.

  • 4.- LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES CON HIJOS TIENEN MUCHOS PRIVILEGIOS A LA HORA DE ELEGIR LOS HORARIOS EN LA EMPRESA, esta es de traca, debe ser la primera vez que leo juntas trabajadora con hijos y privilegio en la misma frase.

Alguien duda de que en el mercado laboral, tiene más facilidades una persona sin familia que una con familia?

Si tienes familia y quieres jornada reducida, no sólo tienes que pelear para que te la concedan, si no que también cobras menos. Si pides una excedencia laboral por cuidado de familiares dependientes, lo mismo. Si no tienes disponibilidad horaria no te promocionan, ni te dan puestos de responsabilidad… De qué privilegios estáis hablando?

Y ya que estamos metidas en materia, os voy a contar un secreto: las medidas de conciliación laboral son un derecho de la infancia. Son los niños y niñas quienes tienen derecho a estar con sus padres y madres el máximo tiempo posible.

También es una decisión personal ser hijo o hija?

5.- NO TENGO HIJOS Y NECESITO CONCILIAR MI VIDA FAMILIAR, pues claro, las trabajadoras con hijos no son las únicas que están adscritas al régimen de conciliación. Si tienes personas dependientes a cargo también puedes solicitar tus reducciones de jornada, tus excedencias, etc. Entiendo que existen muchos tipos de familias, y eso está bien, y entiendo que no quieras que la empresa en la que trabajas te de los peores horarios, te alargue las jornadas laborales, te “obligue” a hacer horas extras… Nadie quiere eso, pero qué culpa tenemos las trabajadoras con hijos e hijas? Insisto, esas reclamaciones a vuestras empresas, a vuestros jefes, jefas, jefazos y jefazas. Y ya que estamos, el próximo 28 de Abril, pensad bien a quién vais a votar. Pensad qué partidos están a favor de los abusos del mercado laboral.

Pensad qué partidos están a favor de la conciliación, de las jornadas continuas, de la reducción de la jornada laboral, de las medidas fiscales a favor de la ciudadanía.

Y hasta aquí, lo dejo por ahora, por si acaso repito el secreto: Las medidas de conciliación son un derecho de la infancia. Son niños y niñas quienes tienen derecho a estar con sus madres y padres. Y tú qué opinas?

LA GUERRA DE CUIDADOS

Uy, no! Guerra no: Huelga! Era huelga de cuidados. Huelga de cocinar, fregar, llenar la nevera. Huelga de apuntar citas médicas, de pasear al perro, de darle de comer, de pagar facturas, de llenar la nevera, de hacer las camas, de doblar la ropa y meterla en el armario… Huelga de acompañar al hospital, de hacer recados, de preocuparse por que estén aseados, nutridos, calentitos y abrigados.

Es difícil eh?

Te ves ahí, contra la espada y la pared: Cómo voy a dejar a mi perro sin paseo!?!? O a mis hijas sin comer?!?! O a mi madre sin ir a su cita médica?!?!

Pues que lo haga tu pareja… Qué???

No va a querer.
No va a saber.
No va a poder.

Y si, al menos, lo proponemos. Sin presiones. Sin obligaciones. Tan sólo por ver qué pasa.

Nuestra cultura nos hace imprescindibles pero, es así? No se trata, al menos en parte, de darle la vuelta a estas situaciones.

Muchas sentimos que no podemos sumarnos del todo a esta huelga, que no tenemos más remedio que hacer servicios mínimos. Hasta tal punto que, ni siquiera nos planteamos decir a nuestras parejas, compañeros o familiares que el 8 de Marzo que asuman nuestra parte en la carga mental, en las tareas del hogar o en algunos cuidados.

Menuda chorrada! Eso no va conmigo! Van a pasar de todo! Nooo!

Seguramente más de uno torcerá la cara, dirá alguna cosa del estilo: entonces tu vas a hacer mi trabajo el sábado? O es que como nunca me dejas hacer nada pues no sé hacer nada. O eso es tu problema no el mío.

Pues mira, si es así, al menos habrás dado el primer paso,o no? Y también puedes prepararte algunas respuestas:

Nuestra casa es responsabilidad de ambos: imagina que estoy enferma.
Sabes qué, tienes razón: vamos a por tu primera vez.
Sí es mi problema, por eso te pido ayuda.

Esto son sólo ejemplos, siempre puedes buscar tus propias respuestas, busca empatizar, no acusar. Y piensa que puedes aprovechar los silencios para pensar antes de dar una respuesta a la defensiva.
Esto en lo que se refiere hacia afuera pero, qué pasa en relación a lo que tú sientes al respecto? Qué sientes cuándo te han hablado de huelga de cuidados?

Has sentido miedo?
Has sentido que pierdes el control?
O que puedes ser prescindible?
Te ha descolocado?

Tal vez simplemente la has rechazado sin cuestionarte nada. Y así, que la hagan las que puedan… Perfecto: eso está bien.
Y ojo, que cada una conoce sus circunstancias, que no es lo mismo cuidar un bebé, que una abuela, un adolescente o una niña de 5 años.

Tal vez, y digo solo, tal vez, a algunas nos va llegando el momento de dar otra vuelta de tuerca. O no?

EU CONCILIO

Este era o hastag do Clube das Malas Nais para reivindicar a necesidade que temos as familias de que se tomen medidas en favor da conciliación real entre o mundo laboral e familiar. Este ano durante os días 1 e 2 de setembro o grupo Madres sí pero guerreras también propónnos que a conciliación chegue ao trending topic.

Hoxe segue a ser unha utopía. Actualmente a conciliación pasa por renuncias. Renuncias das nais (e algún pai) ao seu traballo. Ou ben, renuncias a pasar tempo coas nosas crianzas, deixándoas no mellor dos casos con familiares (moitas avoas e avós pasan por unha xornada laboral de coidados cando terían que coidarse a si mesm@s) ou en garderías (ágora escolas infantís).

Pero sexamos claras iso non é conciliar. Iso é renunciar (podedes ler o artigo de Nohemí Hervada para profundizar no tema: “Las renuncias de las madres”) e nós querémolo todo.

Queremos medidas reais que nos axuden.

Queremos baixas maternais e paternais que abraguan os primeiros anos d@s nos@s cativ@s.

Queremos poder asumir responsabilidades nos nosos postos de traballo, pero poder salir das nosas oficinas ou empresas antes do solpor.

Queremos poder levar bebés con nós se non existe perigo para el@s.

Queremos que as inspeccións de traballo fagan a súa laboura.

Queremos que as empresas que castigan as maternidades e paternidades pechen se non cambian.

Queremos que o Estado vele polos intereses das crianzas.

Queremos facilidades para denunciar e un sistema xudicial áxil.

Queremos un mundo máis xusto, saudable e empático.

Esta é a nosa loita. Esta é a nosa reivindicación. Imos cambiar o mundo. Este é outro paso máis.

Imos facelo posible!

#familiasloitando #madressiperoguerrerastambien #somosguerreiras

#ConciliemosUnMundoMejor