Igualismo

Las feministas llevamos muchos años intentado redefinir conceptos. Así han nacido cientos de términos para marcar las diferentes tendencias dentro del feminismo porque dentro de todas las corrientes revolucionarias existentes, no me cabe duda alguna, de que el feminismo llega a ser una filosofía en sí misma, con cientos de pensadoras, filósofas, tendencias e interpretaciones.

Siempre me he etiquetado a mí misma como feminista de calle, pasé varios años leyendo, investigando, debatiendo sobre teoría feminista y llegué a la conclusión de que soy una mujer de acción.

Me gusta hacer.

Si vamos a cambiar el mundo, yo soy de las que lo hago a pie de calle. En mi día a día, en mi trabajo, en mi familia (TODA), en cada paso que doy, tengo siempre presente qué acciones puedo llevar a cabo para difundir el feminismo.

Podría llamarse igualismo. Podría.

¿Es el feminismo una lucha de mujeres?

Sí.

¿Por qué?

Porque son el colectivo oprimido. En este caso se entiende que las estadísticas muestran que el grueso de las injusticias las sufre el grupo de las mujeres frente al de los hombres (que sería el grupo privilegiado).

¿Significa esto que el patriarcado sólo oprime a las mujeres?

No.

¿Por qué?

Porque las bases del patriarcado oprimen en muchos aspectos, psicológicos, mentales, físicos, culturales, sociales… Y en algunos de ellos, los hombres pueden salir perjudicados por los corsés, las normas, las expectativas y otros factores. De la misma forma que los hombres tienen privilegios por el mero hecho de nacer hombres, las mujeres también tenemos algunos privilegios por el mero hecho de nacer mujeres. Aunque las bases de la opresión se fundamentan en la violencia que ejerce el colectivo de los machos hacia el colectivo de las hembras.

¿Cuando surgen entonces las opresiones hacia los hombres?

Pues cuando intentan salirse del molde preestablecido por el patriarcado. Es decir, mientras un hombre piensa, dice y hace lo que se espera de él no va a sentir opresión por el mero hecho de ser hombre.

La opresión sobre un hombre va a aparecer cuando su naturaleza, personalidad y/o comportamiento no es el “adecuado” según la cultura patriarcal: es sensible, amanerado, viste fuera de los cánones establecidos, tiene muestras de afecto en público, realiza trabajos considerados de mujeres, mantiene relaciones horizontales, etc…

¿Es entonces el feminismo una lucha sólo de mujeres?

No.

¿Por qué?

Porque las personas deseamos cambiar las relaciones de poder para no tener que sufrir violencia por tener una determinada personalidad, carácter o condición. En este aspecto es en donde las teorías feministas comienzan a separarse, o mejor aún, diversificarse: desde el feminismo en la igual al feminismo de la diferencia, desde el ecofeminismo al tecnofeminismo. Surgen todo tipo de tendencias que, aunque buscan un objetivo común: la no discriminación por razón de sexo. llegan a él desde diferentes ámbitos, o perspectivas.

¿Por qué?

Pues porque en este aspecto, las mujeres hemos sufrido diferentes discriminaciones, según nuestra experiencia vital, nuestras circunstancias y nuestra conducta. Y sobretodo, hemos sufrido violencia, en muchos casos violencia estructural y normalizada.

Hace tiempo hablaba con una colega de este tema, y surgió la manida pregunta: ¿qué es ser mujer? ¿Por qué alguien que nace con genitales masculinos de pronto se “siente” mujer?

Y es que las feministas llevamos muchos años definiendo, redefiniendo, construyendo y deconstruyendo el término. Por eso surge la teoría de género. Porque el sexo es binario biológicamente hablando. pero el género es una construcción cultural y, por tanto, está sujeta a muchas interpretaciones, debates, diferencias…

¿Qué características definen a una mujer?

¿Que es hermosa? ¿Que posee atributos femeninos? ¿Que se mueve grácilmente? ¿Que es recatada? ¿Que es multitarea? ¿Que se siente culpable todo el rato?

Y lo que es más importante: ¿Quién decide qué es ser una mujer?

¿Las teóricas feministas? ¿Los académicos de la RAE? ¿La comunidad científica?

Llega un momento en el que me doy cuenta de que lo importante es que cada persona pueda vivir como desee, vestir como quiera, trabajar en lo que quiera, comportarse sin clichés sociales estrictos. Y sobretodo, sin violencia.

Es en ese momento en el que los debates sobre definiciones teóricas pierden relevancia en mi visión feminista.

Recuerdo perfectamente el día en el que esto sucedió: Estábamos en una reunión del grupo antipatriarcal Alén Morgana, en la universidad. Debatiendo sobre las acciones que íbamos a realizar para promover el cuarto supuesto en la ley del aborto. Y entonces, entró una mujer, preguntó si nosotras éramos el grupo feminista. le dijimos que sí; con absoluta estupefacción escuchamos su relato: era una mujer maltratada, no sabía a dónde acudir, no sabía qué hacer, no tenía recursos para alejarse de su maltratador.

Y nosotras tampoco.

No teníamos nada útil: ni información, ni recursos, ni experiencia. Nada.

Y la dejamos ir con absoluta impotencia. Ese día vimos que las acciones necesitaban objetivos claros. Y que existían violencias estructurales que requerían nuestra atención urgente.

Porque al final todas las personas necesitamos vivir en paz y ser dueñas de nuestros destinos. ¿O no?

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La Burla

Todo proceso de acoso comienza con una simple burla.

Con un ligero desprecio.

Con un breve sarcasmo.

Con un sutil ninguneo.

Los adultos muchas veces obviamos todos éstos pequeños gestos. Pero los realizamos más de una vez al día y, a veces, con l@s más indefens@s, con l@s inocentes, con quienes menos lo merecen.

Cocodrilo
Cocodrilo

La burla está absolutamente instaurada y normalizada en todos los ámbitos de nuestra vida. Pero no deja de ser otra forma de violencia. La semilla que esparce se basa en la humillación y por tanto, en bajar la autoestima de quien la recibe.

Cuando somos testigos de una burla y no hacemos nada, o nos reímos y participamos de ella, estamos perpetuando un tipo de violencia estructural: el acoso. Es duro de leer, es duro de aceptar y es difícil de cambiar.

 

Algunas personas pueden pensar que digo esto desde un púlpito de santidad o de superioridad moral, pueden creer que escribo estas críticas porque yo no empelo burlas, no acoso, no humillo, etc… pero no es así, yo me equivoco como la que más. Muchas veces, hago leña del árbol caído, me burlo o empleo el sarcasmo pero sé que está mal. Sé que es un comportamiento reprobable. Sé que cuando me comporto así no estoy mejorando el mundo.

Esto no significa tampoco que lo haga a todas horas y en cualquier parte, procuro ser consciente y frenarlo, corregirlo, evitarlo, lo que toque.

Vamos a analizar en qué consiste exactamente.

Una burla se basa en avergonzar a alguien por algo que ha hecho, dicho o sentido. Desde esa frase “no llores que eso es de niñas” hasta ese gesto de asco o desprecio ante una persona por su aspecto físico, el objetivo principal de la burla es provocar malestar en quien la recibe.

¿Para qué?

¿Para qué necesitamos que alguien a nuestro alrededor se sienta avergonzado? Se me ocurren algunas razones evidentes:

  • Cambiar una conducta: existe un trasfondo pedagógico mal enfocado en una humillación pública. Claro ejemplo de ello es el paseo de la vergüenza de Cersei Lannister en Juego de Tronos.
  • Vengarse por una afrenta: en ocasiones se trata de una vía de escape al rencor, o también podríamos decir que es un acto de justicia indebido. Podemos ver numerosos en cualquier serie de adolescentes, o película holliwodiense desenfadada como Gossip Girl, Pretty Little Liars, Fuera de Onda, etc.
  • Aceptación social: demostrar que otra persona es la más débil del grupo para evitar ser el blanco de estas acciones. Existe un capítulo de Los Simpsons en el que Lisa se hace pasar por un niño para poder estudiar matemáticas, y tras recibir una paliza, acaba burlándose de Ralph (y pegándole) para dejar de ser el blanco de las burlas de los demás.
  • Aumentar la autoestima personal: es posible que alguna gente se sienta amenazada por otra y, al mínimo error, aprovecha para resaltar su superioridad, denostando a la competidora, en vez de hablar de los propios logros es más sencillo menospreciar al otro.
  • Aumentar el sentido de pertenencia: ejercer actos de desprecio para resaltar las diferencias del otro, y así, intensificar la sensación de pertenencia a un grupo concreto. Esto es algo muy practicado por colectivos deportivos, políticos, sociales, etc.

 

¿Alcanzan estos objetivos?

La verdad es que suelen ser bastante efectivas en algunas ocasiones, sin embargo, existen muchas dudas de su efectividad pedagógica, ya que aunque sean eficaces a la hora de “corregir” comportamientos, también suelen destrozar la autoestima y/o el autoconcepto.

Por tanto, su “valor” pedagógico queda eclipsado por los graves perjuicios que causa a la voluntad y actitud de quien aprende. Porque al final, la inseguridad es el gérmen que perpetúa la burla.

¿Es tan grave?

Seguramente no lo parece. Me parece importante que al menos, seamos cuidadosos con la infancia, ya que es el momento del desarrollo más vulnerable. Mi trabajo se basa en esa protección. Y como ya sabes, en la prevención.

Por eso hoy te hablo de esta práctica, mucho más habitual de lo que pensamos, porque si la evitamos desde el principio, lograremos sortear males mayores como el acoso, que a día de hoy posee multitud de variantes: bullying, ciberbullying, mobing, acoso sexual, etc.

Existen otras formas de dañar como la indiferencia, el chantaje emocional, la distracción constante, la mentira, la infravaloración, la exigencia… De todas ellas iré hablando en próximos artículos.

La burla
Representación de los pecados capitales.

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Trabajar el apego

Pues sí, el apego se trabaja, se cultiva día a día, noche a noche. El apego seguro claro. El otro no hace falta, el apego inseguro viene dado cuando simplemente no nos preocupamos, o sólo lo hacemos a veces.

Pero, ¿qué es preocuparse exactamente? ¿Acaso no se preocupan todas las madres y padres por sus peques?

Sinceramente, no creo que haya una buena respuesta, en estos casos suelo ser prudente porque existen todo tipo de familias. Hablemos entonces de lo que podemos considerar lo más habitual. En general, todas las familias nos preocupamos por nuestres peques. Les aportamos seguridad, les damos cobijo, alimento, consuelo, educación y cariño en la medida de nuestras posibilidades claro.

En ocasiones, nos sentimos desbordadas o superados por las circunstancias, por la fase del desarrollo en la que están, por las dificultades con las que nunca contamos (porque eso siempre les pasa a las demás). O lo que sea.

Es entonces cuando descuidamos el apego. Nos han enseñado a resolver. Solucionar problemas. Y además, ya. Cuanto antes mejor. Yo lo hago mucho, soy una de esas personas resolutivas, con iniciativa y además, bastante eficaz. No siempre claro.

Pero resolver problemas no suele funcionar en estos casos. Porque el cansancio emocional es el peor de todos. Te deja exhausta. Y además entran en juego nuestras creencias y nuestras expectativas, que no siempre van acordes a nuestra realidad.

El apego requiere presencia. El apego requiere concentración. Límites. Respeto a los tiempos. Paciencia.

Así que, cómo resuelvo este problema: mi hija me hace la estrella de mar cada vez que nos vamos del parque. (O cualquier otro relacionado con un proceso madurativo). Pues con presencia, observación y paciencia. Nada más.

Mi hija llorando.
Mi hija llorando.

¡Pues vaya! ¡Menudo consejo! Eso no me sirve. Ya he hecho eso y lo sigue haciendo.

¿Seguro? Vamos al parque, a ver qué pasa.

Llegamos. La niña juega tranquilamente.

La madre (espero que con el tiempo me llamen más los padres) me explica la rutina habitual. Me cuenta cómo suelen pasar el día y qué hacen, cuándo lo hacen, cómo lo hacen.

Bien. ¿Estás lista? Sí. Pues haz lo que suelas hacer cuando os vais del parque. La niña está jugando en el arenero con unas piedritas y una muñeca. Muy concentrada.

La madre se acerca, se agacha, se pone a su nivel y con mucho cariño le dice:

_Cariño, ahora nos tenemos que ir, recoge tu muñeca y vamos.

_No.

_Veo que lo estás pasando bien pero ahora vamos a casa.

_No.

Aquí la madre ya se ha cansado de estar acuclillada y se levanta. _Venga vamos.

_No.

_A ver cariño, en casa jugamos a algo que te guste (aquí el tono de la madre se nota suplicante).

_No.

_Mi amor, nos tenemos que ir ya (el tono empieza a contener cierto nerviosismo).

_No. No quiero.

Así, continúa la negociación hasta que la madre ya está enfadada, agarra a su hija por el brazo y es ahí cuando la niña se tira al suelo y hace la estrella de mar.

_¿Lo ves? Así todos los días.

Bien. Creo que esta escena se repite mucho en los parques, centros comerciales, calles, plazas y lugares comunes.

A veces sin estrella de mar, a veces con gritos, en ocasiones dura unos segundos y en muchas otras unos minutos.

La cuestión aquí es que habrá veces que podremos evitar ese momento de tensión pero otras veces, no.

Y cuándo no podamos. Todo lo que podemos hacer es ignorar la conducta.

Ojo: la conducta.

Al peque hay que hacerle caso.

Hay que estar ahí.

Centrarse en su mirada.

Estar.

Observar.

Escuchar.

Por experiencia propia sé que suele ser más difícil no hacer nada que reaccionar.

Por eso, esta semana te ofrezco la oportunidad de aprender. De aprender a trabajar desde la calma.

Aprender a no reaccionar cuando la situación lo requiera y aprender a tener iniciativa cuando sea necesario.

La educación emocional es la piedra angular del autocuidado personal. Y yo voy a ayudarte en ese proceso de autoconocimiento.

¿Cómo?

Con mi curso online Entendiendo las emociones en version self-study por sólo 47 €. Sólo hasta el cyber Monday 2 de diciembre de 2019.

En él encontrarás 6 módulos llenos de ejercicios prácticos para tu día a día, para entender cómo funcionan las emociones y cómo adquirir las habilidades sociales necesarias para vivir desde la calma.

¿Te apetece?

Ven ahora.

Joker y los villanos de Batman

Voy a confesarte algo, soy una freaky de los cómics, desde siempre me ha encantado leer y los cómics y las novelas gráficas ocupan mucho espacio en las librerías de mi casa. Aquí mi hombre siempre dice que está harto de mover libros de un sitio para otro (aunque luego disfruta mucho de la lectura también, sobretodo de los cómics).

Dentro del Universo Superhéroes uno de los más conocidos es, sin duda alguna, Batman. Pero lo realmente genial de Batman, no es este superhéroe en sí, sino todo el entorno que le rodea. Gotham City y sus habitantes viven en la oscuridad, en un mundo corrupto, contaminado, sin esperanza. Y aquí es donde entran en juego los supervillanos más geniales de todos: Joker, Bane, Catwoman, Penguin, Poison Eve, Enigma, Two Faces.

Hay más, por supuesto, pero hoy quiero centrarme en estos. ¿Por qué? ¿Qué les hace diferentes a cualquier otro supervillano?

Que son rebeldes. Que lo que quieren es cambiar el mundo no poseerlo. Son los supervillanos más superhéroes porque todos ellos han sufrido la violencia estructural del sistema. Y esto les ha movido a convertirse en lo que son: Supervillanos.

Voy a explicarme mejor, primero analicemos al superhéroe: Batman es, en esencia, Bruce Wayne, un multimillonario de cuna que tuvo la “mala suerte” de perder a sus padres cuando era un niño. Así que se vio al mando de una corporación enorme (¿en serio?¿quién va a dejar que un niño se haga cargo de algo así?) y su mayordomo se encargó de su educación (mayordomo, secretario y niñero). Era evidente que al llegar a la adolescencia se produciría una crisis vital de proporciones estratosféricas.

Así que, tras una formación de élite, entrenamientos varios y una falta de apego enorme decide convertirse en Batman para combatir la corrupción, el mal y a cualquiera que quiera destruir Gotham. No sabemos si esto empezó por su propia corporación o no. Aunque alguno de sus supervillanos salió directamente de Industrias Wayne o de alguna de sus filiales.

Veamos ahora a estos supervillanos.

Two Faces (Dos caras) es un exfiscal que intentó limpiar la ciudad por los canales legales y el mundo del hampa le quemó media cara, decidió entonces que la justicia oficial no daba solución a sus intereses y así se convirtió en juez y verdugo al margen del sistema establecido.

Enigma (El acertijo) es un extrabajador de Industrias Wayne, se dedicaba a desarrollar los fantásticos inventos de Batman hasta que empieza a idear cosas que no entran dentro de las expectativas de su jefe, es despedido y decide vengarse y acabar con el superhéroe para demostrar que es más inteligente que él.

Poison Eve (Hiedra Venenosa) es una científica ecologista a la que creen destruir en su laboratorio pero que se convierte en una fuerza de la naturaleza (tal vez una mezcla de Afrodita y Demeter), su motivación es destruir Gotham para que deje de contaminar a sus “bebés” (las plantas).

Penguin (El pingüino) es un niño deforme cuyo aspecto se asemeja al de un pingüino que busca el reconocimiento social, tras sufrir bullying, humillaciones y vejaciones descubre que su sitio son los bajos fondos, aunque lo que realmente desea es ser Alcalde de Gotham, no por el poder en sí, sino por sentirse amado y respetado.

Catwoman (Gatubela) es confuso su origen, existen historias diferentes, en cualquier caso acaba convirtiéndose en una ladrona de joyas de guante blanco y conquistando al hombre murciélago. Jamás ha buscado poder, eso sí en algunas versiones ha buscado la venganza.

Bane es producto de una infancia vivida entre presidiarios y experimentos con venenos y drogas. Su motivación es destruir la sociedad, así sin más. Acabar con el mundo para que empiece de cero.

Joker (El guasón) por fin hemos llegado al mayor supervillano de todos. Ese personaje demente, loco dónde los haya. Las historias sobre sus orígenes son variadas pero todas llenas de crueldades y paranoias. El mal personificado que busca la destrucción total. El no busca ni dinero, ni poder. Tan sólo quiere ver arder el mundo. Sin más.

Así que aquí tenemos a un montón de supervillanos reaccionando de la peor manera posible a las injusticias que han vivido. En el fondo son unos niños y niñas maltratados por la sociedad, apartados de la misma, desechados. Unas personas tratadas como basura que vuelve de la peor manera posible.

Vale,vale… No todos. No todas.

El caso es que todas las historias tienen su enseñanza vital. Su punto de moraleja. Los supervillanos de Batman también tienen algo que decir. También tienen su propia necesidad de venganza, de resarcimiento, de justicia. En el fondo, todos luchan contra el sistema establecido: héroes y villanos. Coinciden en que es demoledor vivir en un mundo corrupto e injusto. Su misión es cambiarlo.

¿Es esto una locura? ¿Es esto un error?

Se pueden hacer muchas interpretaciones al respecto, con la última película del Joker se han escuchado multitud de críticas sobre si es una glorificación de la violencia, sobre que es una obra que se recrea en el sufrimiento, sobre que el maltrato infantil deriva en enfermedad mental, sobre que este tipo de historias estigmatizan las dolencias de este tipo.

¿Qué es la locura? ¿Por qué nos causa tanto rechazo y miedo?

En general, tememos lo desconocido. Al igual que rechazamos lo salvaje y descontrolado. La locura tiene ambos componentes. Y así es como se toma la parte por el todo y se mete en el mismo saco a un sádico psicópata o a una persona con trastorno de ansiedad provocado por el estrés. Y esto es algo tremendamente injusto.

Dar visibilidad a las enfermedades y trastornos mentales, a sus implicaciones y dificultades diarias es importante para que deje de ser tabú. Para que tengamos menos miedo, ya que la información es poder.

Establecer unas medidas de apoyo sociales a quienes padecen estas afecciones es, sin duda, necesario para que esa percepción de descontrol desaparezca. Y además deben existir canales que actúen a la mayor brevedad posible.

Uno de los grandes males de nuestra asistencia sanitaria es que se invierte mucho más en infraestructuras y materiales que en personal profesional. Te imaginas, sólo por un instante, que en cada centro de salud hubiera una fisioterapeuta, un psicólogo y una terapeuta ocupacional. ¿No sería mucho más efectivo?

A nadie se le ocurriría dejar a una persona con una pierna rota durante meses antes de darle un diagnóstico y un tratamiento. Sin embargo, cuándo alguien sufre depresión o ansiedad es lo habitual. Y el cerebro no se cura como una pierna.

Ya no voy a hablar de tratar las enfermedades mentales con prioridad y eficacia sino de la pura prevención.

En general, dentro de la educación social, el campo que me motiva es el de la prevención. Porque si nos cuidamos, vivimos mejor.

Estamos en un mundo muy exigente y hostil que siempre nos pide un poco más. Una hora más, un atasco más, una mala comida más, un capítulo más, una copa más… Y se lo damos, casi siempre.

Pero cuando nos pasamos, tarde o temprano pagamos el precio, y suele ser mucho más elevado de lo que imaginamos.

Si no paramos cuando es necesario, llega la vida y nos frena en seco.

Ese catarro se convierte en bronquitis, neumonía o pulmonía. Ese esguince se convierte en luxación, en dolor crónico, ese ardor de estómago en úlcera. Esa depresión en un suicidio y esa ansiedad se puede convertir en un Joker.

Hace muchos años que sigo al blog: La crianza con apego es mi forma de cambiar el mundo. Mi manera de cambiarlo es a través de la educación consciente y empoderamiento familiar. Trabajando en la visibilización, la información y la desestigmatización.

¿Me contáis la vuestra?

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Hibisco morado en Canarias.

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Educación Antirracista para familias

 

La semana pasada  entrevisté, en mi muro de Facebook, a mi compañera Desirée Bela-Lobedde, una afrofeminista muy activa en las redes sociales, madre de dos niñas, comunicadora y gran compañera emprendedora.

La labor de Desirée es francamente extensa, dentro de su faceta de escritora la podéis seguir en numerosas publicaciones, también es columnista habitual en Público, pero sin duda su mayor logro hasta la fecha es su libro: Ser mujer negra en España.

Hace ya tiempo que sigo su carrera y, para mí, es una gran fuente de inspiración porque me obliga a ver esa parte de mí de la que no soy tan consciente: la racista.

En esta entrevista nos viene a hablar de su nuevo programa de Educación Antirracista para Familias, que además de ser muy completo, nos invita a practicar la empatía y ha participar en la mejora de las relaciones interraciales. En este curso podrás:

  • Descubrir el antirracismo desde una perspectiva práctica y real del día a día.
  • Reaccionar ante un comentario o actitud discriminatoria e introducir el tema de la diversidad.
  • Explicar por qué no es apropiado disfrazarse con los trajes típicos de otras culturas.
  • Ofrecer a tu familia y a tu entorno otras historias con referentes diversos.
  • Identificar el síndrome del salvador blanco.

Cómo podrás ver, es realmente generosa y además, enseña desde el cariño, ofreciendo un espacio de seguridad para que tú puedas desmontar el racismo que llevas interiorizado (tú, yo y todas las personas blancas, claro).

De hecho, podrás ver cómo me equivoco en varias ocasiones y ella me corrige con absoluta delicadeza y amabilidad. Creo que es un gran punto a su favor, ya que el error es la base del conocimiento. Hay que cometer muchos para convertirte en una experta en cualquier materia.

 

Si te ha gustado y quieres apuntarte puedes hacerlo aquí.

Y si aún tienes ganas de conocerla más o de ver su trabajo puedes investigar su web.

Espero que este tema te haya resultado de interés, aquí sigo: ampliando redes.

Tomando batidos

La alimentación y las curvas

Esta semana voy a contarte cómo descubrimos el método Aprende a Comer solo o alimentación dirigida por el bebé, mundialmente conocido como Baby Led Weaning (BLW). Vamos, comer comida real, sin purés, papillas y/o preparados comerciales. Y cómo esta decisión fue un peldaño más en nuestro empoderamiento familiar.

Nuestro primogénito padeció de reflujo gastroesofágico por lo que decidimos adelantar la alimentación complementaria, siguiendo la apolillada fotocopia que nos entregó la pediatra (pronto la cambiamos) con aquellas denostadas indicaciones de: comienza con cereales sin gluten en el biberón de la noche con cuatro meses, seguido de zumo de media naranja con media manzana cocida, o pera, o plátano con cinco meses.

Y no sigo porque se me encienden todas las alarmas.

Encontrarás multitud de métodos de introducción de la alimentación, no es que algunos sean buenos, otros malos y otros peores: no. Es que todo lo que rodea a la crianza va a depender siempre de TUS circunstancias y las de TU familia. Así de simple.

Nosotros empezamos con las indicaciones de la pediatra y no nos fueron bien, seguimos las indicaciones de Stivill y fue todavía peor. El conductismo no tuvo cabida en nuestra familia aunque llegara de manos amigas con muy buenas intenciones.

Y ahí es cuando ves que te faltan herramientas.

Así que leí. Mucho.

Sobre la alimentación

Tras ver un vídeo en Youtube de un bebé de 6 ó 7 meses comiéndose un zanco de pollo, se nos pasaron las dudas y decidimos probar con la alimentación autorregulada. Ahora ya existen muchísimos tutoriales: en vídeo, en blogs o en libros sobre el tema pero, en aquel entonces teníamos tres libros de referencia, yo sólo te voy a hablar de uno: El niño ya come solo”de Gill Rapley.

En él podrás encontrar las bases del BLW, los signos a los que prestar atención para poder iniciar la alimentación complementaria pero lo realmente valioso es que te explica lo que implica enseñar a comer y las secuelas físicas y mentales que posee nuestra relación con la ingesta de alimentos. A mí no me enseñaron a comer: me enseñaron a dejar el plato limpio, que es algo muy distinto.

Probando pepinillos
Probando pepinillos

Así comenzamos esta aventura, porque claro, te sientes pionera: como si los seres humanos hubiéramos evolucionado con los purés desde la caverna. Y la sociedad entera te llena de miedos: “¿Y si se atraganta?”, “¿Y si no come lo suficiente?”, “¿Y si le da alergia?”. Tú quieres siempre lo mejor para tu peque.

Y además, nosotros jugábamos en la liga de por debajo de la curva. Nuestra pediatra de aquel entonces nos torturaba con las tablas de las curvas de crecimiento en cada visita. ¿Cuánto come?, ¿Cada cuánto?, ¿Ya habéis introducido los cereales?

La cabeza me daba vueltas.

Hasta que escuché esta conferencia de Carlos González en la que explica claramente que “las gráficas de peso no son caminitos que deben seguir los bebés”. Entre muchas otras informaciones de interés. Pero a mí esta frase fue la que me resonó porque nuestro hijo siempre estuvo por debajo de la raya, tanto en peso como en altura, tal vez la genética tenga algo que ver en el asunto.

Si escuchas la charla, lees el libro o revisas la multitud de blogs que hablan de BLW obtendrás toda la información necesaria para introducir el método, si es el que se adapta a tus necesidades y las de tu peque.

Sobre las curvas

Como bien explica Carlos González el problema de las curvas de crecimiento (peso y altura) es que se están empleando de manera errónea por protocolo y esto es muy peligroso para la salud pública, esto es, ya no sólo la de tu bebé, sino que influye en la salud de toda la infancia. Y esto es un problema grave.

Mi reflexión sobre este asunto, como ya sabes, más allá de juzgar la validez o no de un método, de un protocolo o de un hábito viene siempre de la mano de las emociones y de su repercusión en nuestras vidas, en nuestra sociedad y en el futuro de nuestras hijas e hijos (que es lo verdaderamente relevante).

Y aquí es donde tenemos que pararnos y preguntar:

¿De qué le sirve a una familia que su pediatra haga del peso el mayor problema de salud?

¿Para qué ponemos el foco ahí? ¿qué lógica preventiva encierra? ¿tiene sentido que tu pediatra te indique qué comer, cuánto comer, cómo comer? ¿y además lo haga sin dar ningún tipo de explicación o razón médica?

¿Qué consecuencias tiene no aprender a comer? ¿y qué consecuencias tiene no saber regularse?

Lo sé, lo sé: traigo más preguntas que respuestas. Y ese es mi objetivo: cuestiona, duda, observa, infórmate. Y después: medita, analiza y decide.

¿Qué es aprender a comer bien?

Esta es una de las preguntas que debes responder con sinceridad. Puede que incluso te hagas consciente de tus creencias al respecto.

Comiendo helado
Comiendo helado

¿Qué es comer bien? ¿Vaciar el plato? ¿Comer de todo? ¿Hacer cinco comidas al día? ¿Desayunar mucho, comer menos y cenar poco?

¿Comer muchas verduras? ¿Ingerir pocas grasas? ¿Evitar los lácteos, el gluten, el azúcar? ¿Evitar los productos de origen animal? ¿Evitar los alérgenos?

¿Qué es para ti comer bien? ¿Cómo quieres que coma tu bebé? ¿Cómo quieres que coma cuando sea una persona adulta? 

Estas cuestiones son las que debemos pensar detenidamente antes de tomar ninguna decisión al respecto, porque así como las curvas de crecimiento no son caminitos, las pautas de tu pediatra tampoco. Cada bebé es diferente y tiene necesidades diferentes.

Tu bebé es original, único, extraordinario, singular. Y tú eres quien mejor le conoce.

Tomando batidos
Tomando batidos

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Nuestra primera mochila

En brazos se acostumbran

Cuando nació mi primer hijo también nació en mí la necesidad de cuidarlo como una auténtica leona. Mi parto fue uno de esos partos medicalizados, horribles y traumáticos. De esos en los que entras en una cascada de intervenciones que acaban con tu bebé en la UCIN y contigo destrozada física, mental y emocionalmente.

Pasé una semana en la que lloré mucho. Muchísimo. Algunas personas me dijeron que lo mío era una depresión postparto. Ahora que lo puedo ver en la distancia diría que se equivocaron. Creo que lo mío fue un Síndrome de estrés postraumático tras sufrir un claro caso de violencia obstétrica. Pero esto es otra historia.

A lo que iba, cuando logramos sacar a mi hijo del hospital, decidí que tenía que recuperar mucho tiempo perdido. Y decidí que lo iba a tener en mis brazos todo el tiempo que yo pudiera (mi hombre creo que pensó lo mismo).

Así que nuestro pequeño llegó a casa con dos biberones de leche maternizada artificial que estuvieron 24 horas en la nevera para después irse por el desagüe del fregadero porque mi misión en esos días era tenerlo en mi pecho día y noche. Sin descanso. Motivación máxima.

Así lo hice, (o lo hicimos) y si no estaba en mis brazos estaba en los brazos de su padre. Quiso el destino que tras ocho meses descubriera el mundo del porteo por pura casualidad. Casi sin pensarlo compré nuestra primera mochila; llegó como agua de mayo, porque mi espalda se empezaba a resentir de lo lindo (tengo una doble discopatía lumbar y cervical que de vez en cuando me da la lata). De mi suelo pélvico os hablaré en otra ocasión.

Y así pasamos los días, los meses y los años…

Pero claro, nuestro entorno de aquel entonces era reacio a todo lo diferente. Nos llovían los consejos no solicitados. Las críticas destructivas. Las sentencias sobre nuestra forma de criar. Era agotador. Una lucha constante.

¿Cómo hacer frente a las críticas?

Al principio todo era a la defensiva. Justificando cada paso y cada decisión. Esto era muy cansino. Hacía mella en nuestra autoestima y en nuestra autoimagen. Hacía que dudásemos de nuestras intuiciones y de nuestras decisiones como padres (o madre y padre).

Después vivimos una breve fase de aislamiento, nos retiramos a nuestra “cueva” o dicho de otra manera “hogar”, aunque para nosotros era más un refugio. Tampoco nos duró mucho. Vivimos en una sociedad que exige atención. La familia reclama visitas, pide “favores”, necesita que estés allí.

Finalmente, logramos empoderarnos, sí, no fue fácil. Hemos ido aprendiendo a decir que no. A poner límites. Pero no sólo a nuestros peques, sino a todos nuestros familiares. Porque el tiempo es limitado. La paciencia es limitada. La energía es un bien escaso. Lo que inviertes en una parte no lo haces en otra.

Cuando te empoderas te pasan cosas geniales. Dejas de dar explicaciones. Se despejan las dudas. Pasas de ser un manojo de nervios a ser una persona templada. Cambias tu relación con la autoridad. Dejas de necesitar evadirte a cada rato.

De pronto, te das cuenta de que únicamente tienes control sobre dos cosas: tus pensamientos y en qué inviertes tu tiempo.

¿Y qué tiene esto que ver con la Crianza en Brazos?

Pues es sencillo, leerás en todas partes los beneficios que tiene para tu bebé. Que son muchos. Este viernes 11 a las 11.00 tendré una invitada especial en mi muro de Facebook que nos hablará de todos ellos. (Colgaré la entrevista después para que no te la pierdas).

Pero pocas veces te van a hablar de los beneficios que tiene para ti. Y menos aún te hablarán de la cantidad de creencias limitantes que te van a remover por dentro. Además de la seguridad, de la comodidad y de la libertad que te aporta el porteo.

Criar en brazos te va a cambiar tus estructuras mentales (o no).

  • Te va a permitir mayor control sobre quién se acerca a tu bebé, quién le toca, quién le besa.
  • Te va a generar un gran bienestar poder oler a tu bebé, poder notar su respiración, su latido.

Y eso se traduce en calma y confianza en ti. (Seas madre o seas padre).

De paseo
De paseo

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