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¿Cuánto cuesta un besito?

No existe nada que despierte más ternura que el besito de un peque. Que un niño o niña te de un besito es muy reconfortante para el corazón. Parece que rejuvenece.

Sin embargo, vivimos en una sociedad que en muchas ocasiones, obliga a que niños y niñas lo hagan cuando no quieren. Y aquí empiezan numerosos chantajes al respecto:

  • Pues me pongo triste si no me lo das.
  • Pues ya no te quiero.
  • Pues no te voy a regalar más juguetes.
  • Pues no te vuelvo a dar helado.

Y digo yo: ¿qué valor tiene para una persona adulta conseguir un beso bajo la extorsión y/o el chantaje emocional?

¿Qué mensaje dais cuando lográis un besito a toda costa?

¿Qué creéis que están aprendiendo estas niñas y niños?

Luego llega una persona malintencionada y les dice:

  • Si te vienes conmigo te doy un regalo.
  • Quieres que te regale un perrito. Ven conmigo.
  • Si no le cuentas esto a nadie te doy un helado.

¿Te parece exagerado?

Ahora muchas personas dirán:

  • A mí me obligaron de pequeña y nunca me pasó nada.
  • Qué mal puede hacer que les den un beso a su abuela.
  • Eso es demagogia, no tiene por qué pasar eso.
  • Es una forma de que niños y niñas entiendan la autoridad.

¿Y qué pasa con las personas que sí les pasó algo?

No nos damos cuenta de cuántas son, no es un tema del que te vaya a hablar nadie, es más, muchas personas ni lo recuerdan, son recuerdos traumáticos que tienen bloqueados.

En mi opinión, tanto niños como niñas necesitan aprender que su cuerpo es suyo, que sus emociones son suyas, que sus afectos son suyos y les corresponde decidir a quien mostrárselos y a quien no.

Me parece apropiado que sepan que los besitos no se compran.

No se venden.

No cuestan una sonrisa, un juguete, una moneda o un postre.

Que sepan que son sólo suyos y sólo se los deben dar a quién sientan que se los deben dar.

Que nadie tiene derecho a obligarl@s a mostrar algo que no sienten, o que simplemente no les apetece en ese momento.

Luego nos convertimos en personas adultas que no sabemos decir que no.

Personas que se sienten obligadas a mostrar afecto (que no respeto) a gente que nos repugna.

Personas que sonreímos a gente que ni nos gusta, ni nos agrada, ni nos aporta.

Personas, al fin y al cabo, que no se sienten libres para mostrar sus emociones y sentimientos.

¿Qué nos pasa que nos cuesta tanto empatizar? ¿Y más aún con niños y niñas?

Así que esa es mi pregunta: ¿cuánto cuesta un besito? ¿Y uno tuyo?

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Los secretos del puerperio

Estás embarazada por primera vez. Todo es nuevo, estás llena de dudas. No sabes ni por dónde empezar.

Tal vez era un embarazo deseado y buscado, tal vez no. Tú seguramente tendrás sentimientos encontrados que se mueven entre la alegría y el miedo.¿o no?

Todo va muy rápido y parece que de golpe tienes que tomar un montón de decisiones sobre temas que no tienes ni idea, y para más inri, recibes informaciones contradictorias por todas partes. En mi opinión esta es una de las cosas que genera más dudas. Unas personas te dicen que epidural, otras que parto respetado, otras que vayas a tu hospital más cercano, otras que mejor te busques uno amigo de los niños ¿qué demonios es un hospital amigo de los niños?

En medio de este embrollo, tú y tu pareja confiáis en que vuestra matrona en algún momento te va a dar una cita con ginecología, y allí podréis despejar todas vuestras dudas. Han pasado casi 7 meses de embarazo y si todo ha ido bien, ninguna visita, nada. Te empiezas a poner más nerviosa. Se te da por preguntar a alguna amiga o familiar y te cuenta que seguramente no verás a nadie de ginecología hasta el día del parto. ¿cómo?

Pues sí, los partos los llevan las matronas. Pero no las de atención primaria. ¿Curioso, eh? Otro mito que se cae. También te digo que una buena matrona pro parto respetado es lo mejor que te puede pasar.

Llegan las clases preparto. Y tu piensas: Menos mal. Suspiras.

Pero, no. No sólo no te despejan dudas sino que te generan más. ¿Puedo cortar el cordón? ¿Puedo donarlo? ¿Para qué sirve? Y dirás: Pues podré hacer todas las preguntas en esas clases, que son para eso. Pues no siempre, a veces te quedas ensimismada con un tema concreto, o te encuentras mal,o te da un mareo, o no se te ocurre en el momento.

Total, ¿qué puedes hacer? Buscar información contrastada y veraz, en facebook tienes varios grupos de embarazo, lactancia, crianza… En tu ciudad, o en sus alrededores, puedes acudir a grupos presenciales de lactancia y crianza en dónde encontrarás familias que van a pasar por el puerperio, que lo están pasando o que lo han pasado recientemente. Y por supuesto, leer, tienes multitud de blogs, revistas y libros sobre maternidad y crianza. (Te dejo un par de enlaces de dos blogs que me gustan mucho aquí y aquí).

Ya ha pasado el día del parto, ya habéis dejado el hospital y estáis en casa. Es una sensación tremenda verte sola con tu bebé en casa. Es claramente, una situación nueva y estresante, nunca has pasado por algo así, las clases preparto ahora te parece que quedaron muy lejos en el tiempo, te sabes la teoría pero no tienes ni idea de qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo. Si vienen visitas de familiares y amig@s, lo más seguro es que te ofrezcan soluciones rápidas, eficaces en los primeros momentos pero que en cuanto se marchan por la puerta, dejan de funcionar.

Pedir ayuda es complicado.

Saber a quien acudir es complicado.

Tener la casa llena de gente y de trastos por en medio es complicado.

Te toca tomar muchas decisiones: qué tipo de lactancia, dónde va a dormir, qué pañales, qué ropa, cuando tocan las vacunas, cuándo las revisiones, cómo organizar las tareas del hogar… Y tú sólo quieres dormir y que alguien te diga qué hacer, cómo y cuándo.

El caso es que ahora te toca a ti (y a tu pareja si es el caso) tomar todas las decisiones con respecto a tu bebé. Sólo a esta nueva familia le corresponde: A tu familia.

Y aquí es cuando te doy los dos consejos que considero más importantes al respecto:

  1. Prioriza lo importante, muchas veces lo urgente se lleva lo importante. Hasta que lo importante se vuelve urgente. Yo te digo que muchas de las cosas que tienes en tu lista de urgentes no lo son tanto. Las cosas importantes sí suelen serlo. Procura prestarles atención.
  2. Infórmate y mantén la calma, solemos tomar muchas decisiones por impulso, pero las prisas son nuestras enemigas en cuanto a crianza se refiere, en este artículo te hablo de ello.

Aunque en medio del caos, no es fácil ver la luz y mantener la tranquilidad, el puerperio, como todo, es una etapa más, y pasa rápido. En el grupo de crianza y lactancia lo decimos mucho: los días son largos pero los años cortos. Te invito a disfrutar cada momento y pedir ayuda siempre que lo necesites. La mía la puedes encontrar aquí.

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La semilla del bullying

Cuando era niña, sufrí bullying. El otro día encontré mis notas del colegio y el descenso de mis calificaciones fue directamente proporcional al bullying sufrido. Esto es, cuanto más bullying sufrí más bajaron las susodichas.

No fue todo malo. El acoso no era todos los días, pero sí todas las semanas. Había días de correr y esconderse. Había días de sufrir insultos y humillaciones. No me pegaron demasiado, algo sí pero no tanto como a otros.

Recuerdo decírselo a mis maestros y que ellos me dijeran: eso es porque eres muy guapa y los chicos quieren llamar tu atención.

Recuerdo decírselo a mi madre y que ella me dijera: pues tú llámales cuchufletas.

Recuerdo sentirme sola y desvalida. Me refugiaba en mi mundo de fantasía, cuando llegaba a mi casa escribía en mi diario: Solo quiero ser amiga de todos.

Pasaron los años y bloqueé todos estos recuerdos. En el instituto ya no me hacían bullying, en realidad aprendí a cuidar a mis 3 amigas y mis 5 amigos. El resto me daba igual, me hice inmune a las burlas. A los insultos. Hasta era popular.

En la Universidad estaba centrada en buscar mi lugar en el mundo y la sociedad, aunque a veces me sentí muy sola, en general fue una especie de huida hacia adelante. Y tras muchas luchas, amores, sudores y lágrimas: me encontré.

Pasaron más años, muchos más y me hice madre. Tuve un niño precioso, especial y maravilloso en un entorno hostil, lleno de protocolos y vacío de empatía.

Llegó el momento de que mi peque fuera al cole. Y tras una semana, él no quería ir.

  • Tenía pesadillas
  • Montaba un pollo cada vez que había que ir al colegio.
  • Perdió el control de sus esfínteres.
  • Evadía relacionarse con otros niños, ya fuera en casa, en el parque o en las actividades.
  • Se volvió más gruñón, no quería salir de casa.
  • Las pesadillas se convirtieron en terrores nocturnos.

Y entonces, tras mucho observar, leer e investigar: volvieron todos mis recuerdos del colegio y lo vi claro: mi hijo estaba sufriendo bullying.

Se me cayó el mundo encima.

Me sentí la peor madre del mundo.

Mi confianza en el sistema me costó 3 meses más de maltrato a mi peque.

Perdí la fe en el sistema. Saqué a mi hijo del colegio.

Pasamos por terapia y rehabilitación.

Doy gracias por poderlas pagar.

Doy gracias por tener esa suerte.

Hoy es el día contra el bullying.

Y yo sé que es un largo camino el que nos queda. El sistema es inmovilista.

El sistema esparce las semillas del bullying. Porque el bullying es un proceso complejo que comienza con una burla. Y si nadie la para: enraiza y brota. Crece y se esparce nuevamente.

La burla puede venir de cualquier parte, de cualquier persona, y es en la escuela en dónde se puede corregir o potenciar.

En casa podemos observar, entender y favorecer su autonomía y su autoestima, enseñarles a defenderse…

Si necesitas asesoramiento: contacta. Te puedo asesorar.

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La trampa de la mamitis

A menudo atiendo a familias que llegan preocupadas porque no quieren que sus bebés sean dependientes, o que se vuelvan dependientes. Son familias que quieren que sus hijos e hijas sean autónomos e independientes, algo totalmente lógico. Ahora bien, siempre intento definir con ellas ¿qué entiendes por dependiente?

Existe un gran temor a que nuestra propia descendencia dependa de nosotras, y más en concreto,que exista una dependencia emocional. Es como si deseáramos quemar etapas fundamentales para el desarrollo. Me viene a la mente ese capítulo de los Simpsons en el que Lisa bebé se cambia sola los pañales porque sus padres están muy ocupados disciplinando a su hermano Bart. ¿A quién debe vincularse un bebé sano?

Vivimos una sociedad que ensalza por encima de todo la independencia, la autonomía, la auto gestión, sobretodo en lo que a emociones y sentimientos se refiere, claro. Cuando somos una especie social, somos una especie altamente interdependiente, sí. Es así,dependemos unos de otros para sobrevivir. Dependemos las unas de las otras para avanzar, para desarrollarnos, y cuando queremos saltarnos las etapas o acelerarlas, solemos encontrarnos con el efecto contrario al deseado.

Seamos claras, familias, un bebé es un ser altamente dependiente, si no recibe atención, se muere. Fijaos lo que os digo: atención. Ya no hablo de hambre, sueño o condiciones insalubres, os hablo de contacto humano (podéis leer más en este artículo).

Es evidente que cada familia posee sus características y prioridades, y no todas tienen porqué organizarse igual. Sin embargo, cuando nace un bebé lo que espera es estar con su madre; ¿por qué? Pues porque es su entorno conocido, es la respiración que reconoce, el corazón que ha escuchado en el seno materno, el olor que le calma. Esta etapa se llama exterogestación. Una cuna fría es lo último que se espera, por muy limpia y aseada que se la encuentre.

Algunas familias me dicen, ya mujer, eso ahora, pero cuando tenga 2 años yo quiero que sea autónomo, que no dependa de mí. ¿Os acordáis de cuando teníais 2 años?,¿tenéis contacto con bebés de 2 años? Pensáis que un bebé de 2 años puede tener independencia y autonomía. Vale, no voy a negar que alguna sí… Puede comer y beber lo que le ofrezcas, tal vez vestirse (al menos en parte), seguramente desvestirse y sobretodo descalzarse. Puede jugar un breve período de tiempo solo. Caminar, correr, saltar… Pero, seguro que no tiene ni idea de valorar muchos peligros: como cruzar una carretera, meter los dedos en un enchufe o meterse la mano llena de tierra en la boca,o lo que es peor: un objeto pequeño que le provoque la asfixia.

No, no, me dicen: que no tenga mamitis. ¡Acabáramos! ¡Mamitis! Por fin, después de muchas vueltas hemos llegado al quid de la cuestión. ¿Qué es la mamitis y por qué nos incomoda tanto?

Como os decía, un bebé suele venir con la mamitis de serie (y que conste que digo suele porque no me gusta generalizar). Viene preparado para estar con su madre, para mamar de su seno, para estar en sus brazos el mayor tiempo posible. Aunque tú quieras que se acostumbre a estar solo, o sola. En realidad, de una forma totalmente atávica, viene preparado para estar acompañado siempre y tiene sus mecanismos para lograrlo: Son mecanismos de supervivencia, para asegurar su bienestar.

Qué tú bebé tengas mamitis significa que lo estás haciendo bien. Que eres su refugio, su consuelo, su alimento, su modelo y ejemplo. Esto es lo que implica un apego seguro. Sí, apego. Sí, seguro.

La mamitis es sólo una fase, y se pasa, cuando no forzamos el desarrollo natural, construimos personas seguras de sí mismas, forjamos su autoestima y autoconcepto, se convierten en seres autónomos e independientes que no necesitan la aprobación de nadie, con voluntad para tomar sus propias decisiones, que no tienen porqué ir mendigando el cariño porque siempre se han sentido queridos y amados.

Además, un bebé que casi no llora, porque tiene todas sus necesidades cubiertas, tiene un desarrollo pleno. Porque ha invertido la mayor parte de su energía en él. Se reconoce a sí mismo como valioso e importante. Algo fundamental para tener una autoestima sana y poder formar relaciones positivas.

No sé en qué momento, la mamitis se convirtió en un símbolo de niña, o niño malcriado. Ni porqué se asocia a la tiranía o al capricho.

Seguramente, en algún momento de la revolución industrial, cuando el capital necesitó toda la fuerza de trabajo posible e integró en jornadas abusivas tanto a las madres como a sus hijos e hijas.

Y puede que todavía sea una creencia muy arraigada en nuestra cultura pero, quedémonos con las cosas que funcionan o que merecen la pena, ¿no?

Existen costumbres que realmente no sólo no aportan nada sino que entorpecen la crianza y el desarrollo de la humanidad. La teoría de la mamitis es una de ellas, simplemente es una trampa.

Si quieres aprender más sobre cómo se desarrolla nuestro cerebro, nuestra autoestima y nuestras emociones te espero en mi curso: entendiendo las emociones.

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Errores inevitables que cometemos cuando queremos frenar una rabieta

Sí, has leído bien. Errores inevitables, y es que para aprender a acompañar un berrinche tenemos que hacerlo mal muchas veces. Seguramente por eso nuestros hijos e hijas nos ponen a prueba tantas veces.

1. Pensar que lo que nos funciona hoy, nos va a funcionar mañana. Sí, está fase de nuestros peques requiere mucha creatividad. Tal vez ayer te funcionaba jugar al despiste pero mañana puede que no. Mantenerse atenta e ir probando técnicas es muy positivo.

2. Tener prisa. Sí, te entiendo, es un momento desagradable y necesitamos que sea breve, sobretodo si tenemos público. Sin embargo, requiere paciencia y tiempo, si vamos apuradas puede que incluso dure más.

3. Intentar razonar en el momento álgido de la pataleta. Ahí estamos, intentando que entiendan que hay que irse, o que su taza verde está en el lavaplatos, o que no puede comerse el cable. Pero tu hija está disgustada o enfadada y tus argumentos ni los oye. O tu hijo, que es muy maduro y lo entiende todo, está invadido por la emoción de ese momento y por mucho que quiera no puede acceder a su pensamiento lógico.

4. Gritar. Sí, antes de hacerlo tú ya sabes que no tienes que hacerlo. Es tan difícil, la primera bien, la segunda bueno pero cuando llevas un día de esos de son las 10.00 de la mañana y ya me ha montado el pollo 18 veces, saltas y se te contagia la rabieta. Una cosa que suele venir bien es cantar, en vez de dar un grito: ya está bien nos vamos ya! Pues canta: nos vamoooos, ya no tenemos tieeeeeeempooooo. Entiendo tu disgustooooooo, y se me lleva el vieeeeentooooo… (en este caso tanto la letra como la música serán de tu cosecha).

5. Ignorar a tu peque. Parece una práctica efectiva a corto plazo pero a la larga suele dar malos resultados. Lo realmente eficaz es ignorar la conducta sin ignorar a tu hijo o hija. Es difícil, lo sé. Sobre todo cuando está haciendo algo que te molesta mucho, algo que te conecta (que hace que se te contagie su berrinche). Pero es realmente eficaz mantenerte en calma y prestar atención sin intervenir, simplemente estando y observando el momento adecuado para ofrecer un abrazo.

Seguramente hay muchos más, pero estos cinco son los que más me encuentro en mi día a día. Ten por seguro que los he cometido todos y he aprendido mucho a lo largo de estos años, por eso los he considerado el top cinco.

De todo esto y mucho más hablaremos en mi curso: Entendiendo las emociones

Entendiendo las emociones

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En la era de la inmediatez, la crianza es un reto

A veces atiendo consultas telefónicas, y me encuentro con familias abrumadas por la toma de decisiones con respecto a la crianza porque lo tienen que decidir ya. Pero ya mismo.

Y es que vivimos en una época en la que parece que todo lo tenemos que decidir y hacer inmediatamente. Esto viene acentuado por las técnicas de marketing agresivas, las ofertas que caducan, las novedades de un día…

Acaba de nacer tu bebé y tu cabeza ya está pensando en la guardería y el papeleo burocrático y es que lo tienes que decidir ya, porque si no: te quedas sin plaza.

Aún no controla sus esfinteres pero tú ya estás preocupada, porque en 3 meses comienza en infantil y ya los tiene que tener dominados.

Aún está en infantil y ya estamos preocupados por: a qué colegio irán porque eso va a marcar su éxito académico, y por tanto su éxito laboral.

Acaban de entrar en el instituto y ya nos preocupa qué carrera universitaria van a elegir (porque claro, no hay alternativas) y así ya vemos si van por ciencias o letras. Porque eso va a determinar sus solicitudes. Con 12 años ya llevan media vida planificada y organizada.

Y esto es, cuanto menos, estresante. Pasamos media vida con la mente en el futuro, hasta que llega un día en el que cambia y la pasamos con la mente en el pasado, sumidas en nuestros recuerdos, con la pena de lo que no hicimos, la nostalgia de lo que pudimos ser o hacer y la alegría de las 4 cosas que pudimos disfrutar.

Y el ahora? Cuándo vivimos el presente? Porque cada día es irrepetible y por mucho que lo recordemos no va a volver.

La toma de decisiones importantes requiere tiempo y meditar las consecuencias. A quién le interesa que tomes las decisiones de manera precipitada o de forma impulsiva? Piénsalo.

Tenemos tanto miedo a perder el tiempo que nos perdemos la vida.

Tenemos tanto miedo a equivocarnos que no nos damos cuenta de que podemos rectificar, cambiar, aprender.

Nadie nos enseña a valorar los pros y contras de una decisión desde la calma, o la templanza. Y lo que es peor: nos han educado sin dejarnos tomar decisiones y de la noche a la mañana nos toca tomar muchas decisiones y encima rápidamente.

Y no todas las decisiones tienen el mismo calado.

Elegir comprar o no comprar una camiseta no tiene grandes consecuencias pero decidir si tu bebé duerme contigo o en su habitación, sí.

Decidir si eliges una compañía eléctrica u otra no tiene gran impacto en tu vida pero elegir la alimentación de tu peque, sí.

La decoración de tu casa puede aportar cierto bienestar pero tu jornada laboral y el tiempo que puedas pasar con tu familia va a ser mucho más determinante en tus niveles de estrés.

Y veo que muchas familias toman estas decisiones de la misma manera, con la misma prisa.

Impulsivamente, o lo que es peor, dejan que las tomen por ellas.

Tener descendencia es un gran proyecto vital. Realmente cambia tus prioridades, tu forma de ver la vida, te obliga a hacerte responsable de otra vida. Y cuando lo haces de manera inconsciente te supera, te desborda, te bloquea, tiene grandes consecuencias.

De la misma manera que no tener descendencia también. Y por eso debería ser una decisión meditada. Sin embargo, vivimos en un mundo que se toma esta decisión como una circunstancia que te viene dada.

Pues así estamos. Que parece que toda decisión es inamovible pero no.

Algunas decisiones sí y otras no.

Y hay que saber diferenciarlas.

Sé que es evidente pero no todo el mundo lo tiene claro. Mucha gente confunde las decisiones trascendentes y sufre por ello.

En la era de la inmediatez, la crianza es un gran reto, precisamente porque la prisa es un gran obstáculo.

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LA CONCILIACIÓN FAMILIAR NO ES UN PRIVILEGIO

Hoy vengo escandalizada, así ojiplática, por si no fuera suficientemente complicado conciliar nuestra vida laboral y familiar, teniendo que hacer auténticos malabarismos con horarios y vacaciones, por si fuera poco tener que lidiar con jefes, jefas, jefazos y jefazas, ahora resulta que nuestros pobres compañeros y compañeras solteras se quejan de que, por culpa de sus compañeros (y compañeras mayormente) con familia, ellos no pueden conciliar (ojo, conciliar) su tiempo libre y de ocio.

Es que no sé ni por dónde empezar.

Voy a ir punto por punto, intentando desmontar los argumentos que me han esgrimido en una conocida red social dedicada al empleo. Aún estoy alucinando.

1.- TENER HIJOS ES UNA DECISIÓN PERSONAL Y TIENES QUE APECHUGAR CON LAS CONSECUENCIAS. Olé, olé y olé… Pero qué bien han calado ciertos mensajes en la sociedad. De verdad, vaya mierda de educación sexual que tenemos en este país, es que parece una frase sacada de cualquier película o serie de adolescentes americana.

Vamos a ver, en primer lugar, en una sociedad ideal seguramente ser madre (o padre), será una decisión consciente,meditada e informada pero, os aseguro que no es esa nuestra realidad.

Existen muchos motivos para tener hijos, tantos como para no tenerlos.

Apechugar con las consecuencias es algo que haces a lo largo de toda la vida, y cuando sueltas esta lindeza por la boca, tarde o temprano te la pueden devolver. Otra cosa es ser responsables de nuestras decisiones. Y sí, en eso estamos la mayoría de las familias: somos responsables de nuestra descendencia.

Por eso, la mayoría de las familias se cojen las vacaciones en Agosto, Semana Santa y Navidades, para poder estar con sus hijos e hijas, para poder educarles, para que sepan que les queremos y esas cosas que hacemos los padres y las madres. Y no lo hacemos por fastidiar a nadie, ni mucho menos a nuestras compañeras y compañeros de trabajo, lo hacemos porque es cuando han decidido poner las vacaciones escolares.

A lo mejor hasta pedimos cambiar un turno para poder ir a una de esas maravillosas funciones escolares que suelen poner en viernes, pero es que tampoco decidimos las familias sobre esos eventos.

2.- YO DECIDÍ NO TENER HIJOS PARA TENER TIEMPO LIBRE Y AHORA NO PUEDO POR CULPA DE MIS COMPAÑERAS CON FAMILIA, pues mira, ahora que has visto el percal,tal vez sea un buen momento para repensar ciertas cosas, no sé, no digo que te pongas a tener hijos,pero tal vez, y sólo tal vez, deberías hablar estas cosas con tus jefes, jefas, jefazos, jefazas… Y que contraten personal temporal para sustituciones,o para hacer horas extras.

Llegadas a este punto, me imagino a las grandes empresas de este país, muertas de risa, mirando como nos peleamos unas con otras mientras ellas siguen con sus prácticas abusivas, mientras siguen pagando salarios miserables, mientras siguen “obligando” a sus trabajadores y trabajadoras a hacer más horas extras sin pagarles un solo euro.

Y es que creo que habéis errado con el foco de vuestras quejas.

3.- MIS VACACIONES DEPENDEN DEL HORARIO DE GUARDERÍA DE MIS COMPAÑERAS, y las de tus compañeras también, que ya os digo yo que muchas familias preferimos marcharnos en Septiembre o en otras fechas que todo es mucho más barato, está menos saturado y recibes mejor servicio que en Agosto.

Pero, si la guardería cierra en Agosto qué van a hacer tus compañeras? Llevarse a sus retoños al curro? Uys no, no, no…

Pues eso, las reivindicaciones a la empresa,o en su defecto a la administración pública y ya que estamos, a ver si nos amplían la baja por maternidad, que así no dependemos del horario de las guarderías.

  • 4.- LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES CON HIJOS TIENEN MUCHOS PRIVILEGIOS A LA HORA DE ELEGIR LOS HORARIOS EN LA EMPRESA, esta es de traca, debe ser la primera vez que leo juntas trabajadora con hijos y privilegio en la misma frase.

Alguien duda de que en el mercado laboral, tiene más facilidades una persona sin familia que una con familia?

Si tienes familia y quieres jornada reducida, no sólo tienes que pelear para que te la concedan, si no que también cobras menos. Si pides una excedencia laboral por cuidado de familiares dependientes, lo mismo. Si no tienes disponibilidad horaria no te promocionan, ni te dan puestos de responsabilidad… De qué privilegios estáis hablando?

Y ya que estamos metidas en materia, os voy a contar un secreto: las medidas de conciliación laboral son un derecho de la infancia. Son los niños y niñas quienes tienen derecho a estar con sus padres y madres el máximo tiempo posible.

También es una decisión personal ser hijo o hija?

5.- NO TENGO HIJOS Y NECESITO CONCILIAR MI VIDA FAMILIAR, pues claro, las trabajadoras con hijos no son las únicas que están adscritas al régimen de conciliación. Si tienes personas dependientes a cargo también puedes solicitar tus reducciones de jornada, tus excedencias, etc. Entiendo que existen muchos tipos de familias, y eso está bien, y entiendo que no quieras que la empresa en la que trabajas te de los peores horarios, te alargue las jornadas laborales, te “obligue” a hacer horas extras… Nadie quiere eso, pero qué culpa tenemos las trabajadoras con hijos e hijas? Insisto, esas reclamaciones a vuestras empresas, a vuestros jefes, jefas, jefazos y jefazas. Y ya que estamos, el próximo 28 de Abril, pensad bien a quién vais a votar. Pensad qué partidos están a favor de los abusos del mercado laboral.

Pensad qué partidos están a favor de la conciliación, de las jornadas continuas, de la reducción de la jornada laboral, de las medidas fiscales a favor de la ciudadanía.

Y hasta aquí, lo dejo por ahora, por si acaso repito el secreto: Las medidas de conciliación son un derecho de la infancia. Son niños y niñas quienes tienen derecho a estar con sus madres y padres. Y tú qué opinas?