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Taradas

Así calificaba un hombre con estudios universitarios y de tendencias políticas de izquierdas a las mujeres que deciden parir en su casa: Taradas!

Y se quedó tan ancho… Tan lleno de razón… Superior!!! Porque así se siente la gente que se dedica a “callar bocas”… Es un mecanismo muy potente. La burla no tiene por función humillar al otr@, sino sentirse superior que el otr@.

Otro ejemplo de la facilidad con la que en esta sociedad juzgamos sin saber.

Y es que las redes sociales están llenas de polémicas en las que en vez de debatir o discutir, simplemente se cae en la descalificación y el insulto fácil.

Y así desahogamos nuestras frustraciones y amarguras por el mundo adelante, escupiendo bilis contra quien nos parece despreciable, ninguneable, ínfim@…

Ya hace días que resuena en mi mente: Taradas!

Es curioso, porque sinceramente, a quién Le importa dónde decide una mujer parir o no parir. De verdad te afecta tanto? A ti que ni la conoces? A ti que no sabes la historia?

Y aunque fuera la peor decisión del mundo: no crees que ya ha sufrido lo peor? Cómo si fuera poco su sufrimiento. De verdad tenemos que ponerla en la picota para apedrearla? Para insultarla?

Por qué nos gusta tanto hacer leña del árbol caído?

No voy a entrar en el debate de qué es mejor y qué es peor. Creo que cada mujer es libre para tomar sus decisiones de manera consciente e informada. O debería serlo. Por mucho que a mí me guste otra opción. Por mucho que a mí su opción me parezca una locura. O peligrosa…

O acaso l@s pilotos de fórmula 1 son unos tarados? Y l@s acróbatas? Y l@s que comen azúcar por toneladas?

Se entiende el símil? O tiene que decirlo una presentadora millonaria para darle más peso a nuestra opinión? Porque esta es la otra parte de la historia: qué pasó?

Lo sabe alguien con total seguridad?

Tú estabas allí?

Es que han dicho en la TV que era una loca, una cabezota, que quería parir en su casa en contra de las recomendaciones de la matrona… Y?

Ahora la TV se dedica a la veracidad, cuántas mentiras y rumores han propagado a lo largo de los años?

Es información o propaganda?

Es veraz? O es entretenimiento?

Sólo esa familia sabe lo que realmente pasó.

Alguien está dispuest@ a escucharla?

Mi más sincero pésame a esta familia. Ojalá pudiéramos volver atrás en el tiempo y evitar estas desgracias.

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Mil aspersores

Y al final… Se murió mi padre… Se lo llevó la diabetes y un sistema sanitario lleno de recortes.

Si para despedirme de su pie necesité la lluvia reparadora de un aspersor… Ahora me harán falta mil… Un millón… Innumerables!

La muerte inesperada de un ser querido es algo trágico. Te deja en estado de shock. En una especie de nube de incredulidad. Te mueves entre la pena, la rabia y la sorpresa.

Y en ese mejunje te toca lidiar con muchas cosas. Te toca tomar decisiones rápidamente. Y todo el mundo a tu alrededor tiene algo que explicarte.

En un velatorio hay abrazos que te reconfortan y otros que necesitan consuelo. Se mezclan muchas emociones y te sorprendes de cómo la energía va a dónde se la necesita.

En medio de ese tumulto yo sólo quería meterme en mi cama y despertarme al día siguiente deseando que todo fuera una broma macabra. Una pesadilla horrible.

Pero no.

Ahora que ya han pasado unos días y la pena está dejando más sitio al enfado… Necesitaba escribir algunas sensaciones y percepciones.

La muerte es tabú. Es incómoda. Es molesta. Parece de otro mundo… Mi corazón arde y a la vez está como apretado.

Los abrazos reconfortan. Pero la soledad alivia. El duelo necesita ambas cosas.

Dos personas tendrán formas absolutamente diferentes de entender las voluntades de quien ha muerto. La esencia nos trasciende de maneras muy distintas. Lo que para una es importante para otra persona es una nimiedad.

Y viceversa…

La mayoría te quiere explicar lo que tienes que hacer. Lo que TIENES que hacer.

Algunas personas querrán aprovecharse y sacar réditos a costa de tu estado post-traumático.

Algunas personas te demostrarán que están ahí también para los malos momentos. Y con eso: llega.

Repartir una herencia es demoledor. Es un ejercicio de cuasicanibalismo. Estoy segura de que mi padre lo sabía y no quería que yo viviese este trance horrible. Si lo pienso mucho no quiero nada. Lo quería vivo. Lo demás son sólo cosas.

Pero, si lo siento un poco. Lo quiero todo. Y lo quiero repartir como yo quiera, para que permanezca su legado y llegue a quien más me importa: mis peques.

Mi padre no dejó una gran fortuna pero nos dejó un tesoro incalculable.

La administración lo pone todo muy difícil. El papeleo es inmenso, engorroso y poco claro.

Y si te descuidas te deja con una mano delante y otra detrás.

El protocolo cuando sucede un fallecimiento en el hospital es atroz. Es doloroso, inhumano, cruel y sin tacto. En mi opinión deberían poner a trabajar a tod@s es@s psicólog@s.

Por mucho que quieras ayudar… Al final, lo que cuenta no es la intención sino el resultado. Piensa un poco antes de decir algo.

La prisa sólo dificulta el proceso. Y sí, es un proceso… Para algun@s más largo que para otr@s.

Hoy ya no siento sólo pena, siento rabia, indignación y enfado porque mi padre para mí era una persona muy diferente a cómo la veían otr@s.

Mí padre fue un gran padre, un mejor marido, un profesor estupendo y una buena persona. Era alegre, con sentido del humor, le gustaba disfrutar de la vida, fue un trabajador incansable, consciente, responsable y comprometido.

Ojalá pudiera ver todo el cariño que sembró estos años.

Mil aspersores serán pocos.