12 TIPS PARA DEJAR EL AZÚCAR

12 TIPS PARA DEJAR EL AZÚCAR (Parte 2)

Me han llegado varias solicitudes de conocidas y amigas pidiendo que escriba sobre qué es lo que hice yo para dejar el azúcar, y lo que es más importante, cómo consigo tener “comida insana” en casa y no caer en ella, volviendo a viejos, malos hábitos.

Pues bien, aquí os dejaré algunas cosas que creo que me ayudaron a mí, también os digo que no soy experta en adicciones, ni tampoco nutricionista, vamos que si realmente es algo que os cuesta mucho, contratad los servicios de un/a profesional que os asesorará mejor que yo. Vamos que me lavo las manos… Lo que quiero decir es que lo que a mí me funcionó, no tiene porque servirle a otra persona. Y tampoco existen los milagros…

  1. LOS MILAGROS NO EXISTEN, una vez eres consciente de que no existe un camino fácil para dejar el azúcar, tomas conciencia y te preparas mentalmente para afrontar esta carrera de obstáculos.
  2. PONTE OBJETIVOS PEQUEÑOS, nadie se levanta un día diciendo: voy a escalar el Everest y lo hace. No, se va entrenando y poniendo pequeñas metas. Pues con esto igual, yo fui dejando los diferentes alimentos poco a poco. Primero dejé los que me costaba menos esfuerzo, en mi caso fueron los lácteos. Piensa, cuáles son los tuyos? Después, dejé el chocolate (aún tomo cacao o chocolate pero con un mínimo de 85% de pureza, y en contadas ocasiones). Y con el chocolate fueron: las galletas, los bizcochos, las magdalenas (y digo las caseras que las hacía con un mínimo azúcar). Y luego ya fui dejando la pasta, el arroz, las legumbres… No es que no lo consuma nunca, nunca, nunca… Pero, muy de vez en cuando, me lo reservo para cuando toca comer fuera para no reducir totalmente mis opciones.
  3. CAMBIA ALIMENTOS, cuando siempre tienes hambre, tiendes a comer muchas veces alimentos con azúcar. Los primeros días se trata de cambiar esa magdalena por una tostada con aguacate, o unos frutos secos, o unos palitos de zanahoria cruda, o una manzana.
  4. TEN PREPARADOS TUS SNACKS, al hilo del punto anterior, uno o dos días a la semana, déjate preparados varios snacks saludables y saciantes, que sea lo primero que te encuentres cuando abras la nevera, o la alacena.Cualquier alimento que tengas que tener, déjalo en el fondo. En mi experiencia personal, sacian más los alimentos proteicos (frutos secos) y las verduras (aguacate, brotes, pepinillos) que los hidratos de carbono (pan, tostada, fruta).
  5. PIDE EL APOYO DE TU FAMILIA, vas a pasarlo mal, esto es así, prevenir a tu familia hará las cosas más sencillas. Puede que te vuelvas una madre gritona, o cansada, o depresiva… Es bueno que quienes te rodean sepan que durante una temporada tendrás cambios de humor, no estarás al 100% y además si te entienden y cuando se coman algo “prohibido” no lo hacen en tu presencia, pues mejor que mejor.
  6. CUENTA CON LAS RECAÍDAS, sí, hay recaídas, y aquí lo importante es retomar donde lo dejaste. Hoy pecaste,vale. Ya está. Mañana vuelves y sigues todo el tiempo que puedas.
  7. PLANIFICA TUS MENÚS, un día a la semana planifica tu menú semanal, esto te permitirá comprar lo justo, cocinar comida real, minimizar los snacks insanos.
  8. PASA MUCHO TIEMPO FUERA, cuánto más tiempo estás en casa, más fácilmente puedes caer en la tentación. Sal a pasear, al parque, a hacer deporte.
  9. DI QUE NO, cuando salgas por ahí, deja la pasta que viene con el café, y si no puedes evitarlo, no lo pidas. Cuando te ofrezcan postre, no lo tomes. Cuando te digan: un día es día, por un día no pasa nada… Tú responde: pues por eso: no pasa nada por no tomar postre un día.
  10. PREMIATE, después de 3 ó 4 días haz algo que te guste, o cómprate algo que te apetezca, o vete a un masaje, la peluquería, la manicura… Cualquier cosa que no sea algo de comer.
  11. ASOCIA LA MALA COMIDA A SENSACIONES DESAGRADABLES, me explico, las recaídas hay que aprovecharlas precisamente para esto, cuando llevas un tiempo sin azúcar y recaes, suele tener un impacto negativo en el cuerpo: dolores, gases, malestar, diarrea, ansiedad, etc… Pues tras esa experiencia, fija esa sensación y asóciala a la ingesta de azúcar. Escucha a tu cuerpo y hazle caso. Esta es la clave que me permite tener alimentos “prohibidos” en casa, cuando los veo recuerdo el malestar que me provocan y no me apetece nada tomarlos.
  12. BUSCA UNA COMUNIDAD, busca amigas, compañeras que pasen por lo mismo, o ya lo hayan pasado… Da igual que sea presencial o virtual, lo importante es que tengas un sitio en dónde desahogarte o sentirte arropada, si además puedes obtener información actualizada, mejor que mejor. Yo os voy a dejar aquí el enlace a un grupo de facebook, que personalmente me ayuda, y me ayudó mucho, es gratuito y su administradora es una profesional que sabe muchísimo. Se llama Adelgazando juntas con Dieta Eficiente.

Y eso es, más o menos, lo que hice, y todavía hago, espero que os haya servido de ayuda, y que encontréis vuestro propio camino en la guerra contra el azúcar.

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Mi declaración de guerra al azúcar (parte 1)

Simplemente voy a contaros mi experiencia personal, no tengo evidencia científica de fondo, no tengo profesionales de la salud que me hayan recomendado dejar el azúcar, ni la comida procesada.

Lo que sí he tenido es apoyo de otras personas en situaciones similares, asociaciones y en general, gente preocupada por su salud.

Dicho esto, os voy a explicar cómo me di cuenta de que el azúcar me estaba matando, silenciosamente.

Yo he sido de esas embarazadas que en vez de engordar, he perdido muchos kilos. En el primero 9 y en el segundo 27… Claro que después he tenido unos postpartos en los que siempre tenía hambre, mucha hambre… Tras mi segundo embarazo recuperé 30 kilos en 9 meses, tenía fatal la piel, se me caía el pelo a puñados (mucho más de lo habitual en el postparto), mi espalda y mis articulaciones estaban doloridas, estaba siempre cansada y fatigada, mis cambios de humor eran muy intensos, tenía ganas de llorar a todas horas y de repente… Todo el mundo a mi alrededor me decía lo mismo: es normal, son las hormonas, estás de postparto… Bla, Bla, Bla…

Entonces, rebuscando en Internet, cayó en mis manos un artículo que hablaba sobre el azúcar y cómo nos afecta en el metabolismo. Y vi la luz.

Tanto es así que casi me cegué.

Empecé a revisar todos los ingredientes de todos los alimentos. De todos. Y no sólo eso, sino también las tablas nutricionales… Y toooodo, llevaba azúcar: el pan, las salsas, los encurtidos, las pizzas, los yogures, el queso, los embutidos, los precocinados, hasta las pipas!!!

Claro que no siempre ponen azúcar en los ingredientes, lo llaman de muchas formas: azúcar, azúcar de caña, panela, fructosa, sirope de arroz, dextrosa, maltitol, etc…

Haciendo un enorme ejercicio de fuerza de voluntad decidí dejarlo por completo.

Pasé 2 semanas terribles, con sudores, temblores, cagalera, mal humor, irritabilidad, ansiedad… Vamos un cuadro de desintoxicación en toda regla.

Y entonces, empecé a encontrarme mejor, mi piel se volvió juvenil, mis articulaciones dejaron de quejarse, mi pelo dejó de ser quebradizo, me abandonaron la ansiedad y el hambre, hasta me volvió el período. De pronto, estaba en paz y con 7 kilos menos.

No fue un milagro, fue un despertar, una revelación.

De esas veces en las que te das cuenta de lo engañada que has vivido toda la vida.

De esas en las que haces memoria y pasan ante ti todas las veces que te llamaron gorda, como si fuera culpa tuya, como si estuvieras gorda porque careces de control sobre lo que comes. Todas las malditas hojas de dietas de 1500 kcalorías con sus 5 comidas llenas de azúcar y procesados. En las que al cuarto día te dabas un atracón de purita hambre. Hambre voraz.

Tengo una amiga vegana que una vez me preguntó: tú matarías a un animal para comértelo? Y yo respondí: yo con hambre mataría lo que fuera y hasta a mordiscos… Pues a esa hambre me refiero.

A día de hoy puedo decir que dejar el azúcar es lo más difícil que he hecho, y he dejado muchas drogas atrás (incluidas el alcohol, el café y el tabaco) y debéis saber que es doblemente difícil porque la sociedad te trata de loca, y te lo endiña por dónde sea y con cualquier excusa: venga un día es un día, por un poco no pasa nada, venga que la vida son 2 días.

Es muy complejo salir de este círculo vicioso. Ni siquiera la mayoría de profesionales están al tanto del tema, te vuelven a mandar una dieta llena de calorías vacías, te reducen la ingesta de grasa, te limitan las calorías sin tener en cuenta la tipología de las mismas. Y todo esto sin apoyo psicológico, ni emocional…

Y así existen miles de negocios que se aprovechan de esta situación y nos venden millones de productos para adelgazar sin poner el foco en la raíz del problema. De hecho, puede que la raíz del problema sea otra, no necesariamente tiene porqué ser el azúcar lo que te está generando ese malestar… La vida acelerada, el estrés y el sedentarismo también son muy perjudiciales.

El caso es que ante un problema de salud, te toca informarte, te toca buscar en todas partes, mantener la mente abierta, hacer cambios (a veces drásticos) porque nadie va a venir a rescatarte. Nadie. Nadie va a preocuparse por ti como tú. Nadie.

Lo bueno de todo esto es que para casi todo hay algo que si no te cura, al menos te hace la vida más fácil o menos dolorosa.

Un abrazo enorme para todas las personas que viven con una enfermedad crónica, o con dolores que nadie entiende, ni atiende.