En la era de la inmediatez, la crianza es un reto

A veces atiendo consultas telefónicas, y me encuentro con familias abrumadas por la toma de decisiones con respecto a la crianza porque lo tienen que decidir ya. Pero ya mismo.

Y es que vivimos en una época en la que parece que todo lo tenemos que decidir y hacer inmediatamente. Esto viene acentuado por las técnicas de marketing agresivas, las ofertas que caducan, las novedades de un día…

Acaba de nacer tu bebé y tu cabeza ya está pensando en la guardería y el papeleo burocrático y es que lo tienes que decidir ya, porque si no: te quedas sin plaza.

Aún no controla sus esfinteres pero tú ya estás preocupada, porque en 3 meses comienza en infantil y ya los tiene que tener dominados.

Aún está en infantil y ya estamos preocupados por: a qué colegio irán porque eso va a marcar su éxito académico, y por tanto su éxito laboral.

Acaban de entrar en el instituto y ya nos preocupa qué carrera universitaria van a elegir (porque claro, no hay alternativas) y así ya vemos si van por ciencias o letras. Porque eso va a determinar sus solicitudes. Con 12 años ya llevan media vida planificada y organizada.

Y esto es, cuanto menos, estresante. Pasamos media vida con la mente en el futuro, hasta que llega un día en el que cambia y la pasamos con la mente en el pasado, sumidas en nuestros recuerdos, con la pena de lo que no hicimos, la nostalgia de lo que pudimos ser o hacer y la alegría de las 4 cosas que pudimos disfrutar.

Y el ahora? Cuándo vivimos el presente? Porque cada día es irrepetible y por mucho que lo recordemos no va a volver.

La toma de decisiones importantes requiere tiempo y meditar las consecuencias. A quién le interesa que tomes las decisiones de manera precipitada o de forma impulsiva? Piénsalo.

Tenemos tanto miedo a perder el tiempo que nos perdemos la vida.

Tenemos tanto miedo a equivocarnos que no nos damos cuenta de que podemos rectificar, cambiar, aprender.

Nadie nos enseña a valorar los pros y contras de una decisión desde la calma, o la templanza. Y lo que es peor: nos han educado sin dejarnos tomar decisiones y de la noche a la mañana nos toca tomar muchas decisiones y encima rápidamente.

Y no todas las decisiones tienen el mismo calado.

Elegir comprar o no comprar una camiseta no tiene grandes consecuencias pero decidir si tu bebé duerme contigo o en su habitación, sí.

Decidir si eliges una compañía eléctrica u otra no tiene gran impacto en tu vida pero elegir la alimentación de tu peque, sí.

La decoración de tu casa puede aportar cierto bienestar pero tu jornada laboral y el tiempo que puedas pasar con tu familia va a ser mucho más determinante en tus niveles de estrés.

Y veo que muchas familias toman estas decisiones de la misma manera, con la misma prisa.

Impulsivamente, o lo que es peor, dejan que las tomen por ellas.

Tener descendencia es un gran proyecto vital. Realmente cambia tus prioridades, tu forma de ver la vida, te obliga a hacerte responsable de otra vida. Y cuando lo haces de manera inconsciente te supera, te desborda, te bloquea, tiene grandes consecuencias.

De la misma manera que no tener descendencia también. Y por eso debería ser una decisión meditada. Sin embargo, vivimos en un mundo que se toma esta decisión como una circunstancia que te viene dada.

Pues así estamos. Que parece que toda decisión es inamovible pero no.

Algunas decisiones sí y otras no.

Y hay que saber diferenciarlas.

Sé que es evidente pero no todo el mundo lo tiene claro. Mucha gente confunde las decisiones trascendentes y sufre por ello.

En la era de la inmediatez, la crianza es un gran reto, precisamente porque la prisa es un gran obstáculo.

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Taradas

Así calificaba un hombre con estudios universitarios y de tendencias políticas de izquierdas a las mujeres que deciden parir en su casa: Taradas!

Y se quedó tan ancho… Tan lleno de razón… Superior!!! Porque así se siente la gente que se dedica a “callar bocas”… Es un mecanismo muy potente. La burla no tiene por función humillar al otr@, sino sentirse superior que el otr@.

Otro ejemplo de la facilidad con la que en esta sociedad juzgamos sin saber.

Y es que las redes sociales están llenas de polémicas en las que en vez de debatir o discutir, simplemente se cae en la descalificación y el insulto fácil.

Y así desahogamos nuestras frustraciones y amarguras por el mundo adelante, escupiendo bilis contra quien nos parece despreciable, ninguneable, ínfim@…

Ya hace días que resuena en mi mente: Taradas!

Es curioso, porque sinceramente, a quién Le importa dónde decide una mujer parir o no parir. De verdad te afecta tanto? A ti que ni la conoces? A ti que no sabes la historia?

Y aunque fuera la peor decisión del mundo: no crees que ya ha sufrido lo peor? Cómo si fuera poco su sufrimiento. De verdad tenemos que ponerla en la picota para apedrearla? Para insultarla?

Por qué nos gusta tanto hacer leña del árbol caído?

No voy a entrar en el debate de qué es mejor y qué es peor. Creo que cada mujer es libre para tomar sus decisiones de manera consciente e informada. O debería serlo. Por mucho que a mí me guste otra opción. Por mucho que a mí su opción me parezca una locura. O peligrosa…

O acaso l@s pilotos de fórmula 1 son unos tarados? Y l@s acróbatas? Y l@s que comen azúcar por toneladas?

Se entiende el símil? O tiene que decirlo una presentadora millonaria para darle más peso a nuestra opinión? Porque esta es la otra parte de la historia: qué pasó?

Lo sabe alguien con total seguridad?

Tú estabas allí?

Es que han dicho en la TV que era una loca, una cabezota, que quería parir en su casa en contra de las recomendaciones de la matrona… Y?

Ahora la TV se dedica a la veracidad, cuántas mentiras y rumores han propagado a lo largo de los años?

Es información o propaganda?

Es veraz? O es entretenimiento?

Sólo esa familia sabe lo que realmente pasó.

Alguien está dispuest@ a escucharla?

Mi más sincero pésame a esta familia. Ojalá pudiéramos volver atrás en el tiempo y evitar estas desgracias.

Dolor o molestia?

Quién tiene capacidad para juzgar si lo que sufres es dolor o una simple molestia?

Cómo te sentirias si llegases a tu dentista y te dijera: esto es una simple molestia, es imposible que te duela, no te voy a poner anestesia.

Sin embargo, tú tienes clara la diferencia, si alguna vez has tenido un dolor sabes en que se diferencia de una molestia. Y más en la cabeza!

Sabes que hay gente que posee un umbral de dolor muy alto, que es capaz de sobrellevar una sesión de 5 horas de tatuaje sin despeinarse. Y sabes que hay gente muy sensible que hasta sufre cuando se corta las uñas. Y todas esas personas merecen un respeto. Merecen que ese dolor se trate.

Sin embargo, cuando hablamos del dolor de l@s bebés o l@s niñ@s… Cambia la cosa: aquí aparecen infinidad de profesionales esclareciendo lo que duele y lo que no:

  1. Hacer agujeros en las orejas: ni se enteran. Pero una vacuna duele mucho. (dele apiretal, o ibuprofeno, qué se yo…)
  2. La erupción de los dientes: simples molestias, eso no duele, crecer no duele. Sin embargo una adulta se muere de dolor con la muela del juicio. Es que no tiene sitio (entonces para que c… la tenemos) Se nota claramente la diferencia.
  3. Los cólicos: eso es que no existe, es un invento de las madres… Pero si una persona adulta sufre gases hasta lo podemos confundir con un infarto.

Todo muy lógico y muy sensato. Ya no me voy a meter en otro tipo de dolores: el duelo, el rechazo, la indiferencia, el desprecio… Naaa…

Chorradas!

Cómo se va a enterar un peque de que su abu no va a volver? O cómo va a aprender algo sin un castigo?

Qué tontería!

Y así empieza el ciclo sin fin del dolor, ignorándolo y ninguneándolo desde el nacimiento. A veces incluso desde el útero.

Y así vamos.

Con el alma dolorida, la mente insatisfecha y el cuerpo con “molestias”…

Meros “achaques de la edad”.

Te imaginas que de pronto te hicieras dueñ@ de tu dolor? Que encuentras la causa y te curas?

Te imaginas que de la noche a la mañana alguien te escucha, te valida, te da la razón? Y te acompaña…

Qué pasaría entonces?

Yo tengo molestias, dolores y vacíos…

No soy perfecta.

No te voy a dar la fórmula mágica.

Yo sólo me ofrezco a escucharte, a validarte y acompañarte en tu proceso de cambio.

Si quieres, claro.

A ti: Qué te duele?

Vivir aquí y ahora

Nuestros bebés nacen con la sabiduría del presente, viven el momento, despreocupados por el futuro y sin anclajes en el pasado.

Y esta es una de las cosas que deberíamos aprender de ellos: porque es realmente sano conectar con el aquí y ahora en cuerpo y mente.

Esto es algo que me cuesta mucho, con los años he aprendido a soltar lastre y dejar atrás el pasado, sobretodo lo malo… Siempre me maravillo de mi gran capacidad de olvido. Sin embargo, mi mente vuela hacia el futuro con gran facilidad, me resulta casi imposible evadirme en determinadas situaciones.

De hecho, me está costando escribir sobre este tema, más que sobre cualquier otro. Porque esa forma de evadirme la tengo tan integrada y asimilada que me cuesta hasta analizar en qué momento la adquirí y porqué me resulta tan complicado atarme a la tierra. Al aquí y ahora!

Mis hijos son sabios, aprendo a desaprender cada día con ellos. Y esta es una de las lecciones más importantes. Merecen mi respeto y admiración. Merecen mi tiempo y atención. Cada día procuro estar más y ser mejor. Ahora, los fines de semana, y festivos, casi me olvido del teléfono.

Tengo la suerte de poder llevarlos a una escuela Montessori en la que aprenden mil cosas pero, una de las más importantes es esta: vivir el presente.

Cada vez que salgo de una clase para padres y madres, me digo: qué pena no haber vivido la experiencia de la enseñanza Montessori desde los 3 años! Ahora sería una persona menos dispersa, más disfrutona del momento!

Y luego pienso: Al menos, lo he descubierto ahora, y se lo puedo ofrecer a mis peques!!

Mucho tenemos que cambiar en este mundo!!!

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