Educación Antirracista para familias

 

La semana pasada  entrevisté, en mi muro de Facebook, a mi compañera Desirée Bela-Lobedde, una afrofeminista muy activa en las redes sociales, madre de dos niñas, comunicadora y gran compañera emprendedora.

La labor de Desirée es francamente extensa, dentro de su faceta de escritora la podéis seguir en numerosas publicaciones, también es columnista habitual en Público, pero sin duda su mayor logro hasta la fecha es su libro: Ser mujer negra en España.

Hace ya tiempo que sigo su carrera y, para mí, es una gran fuente de inspiración porque me obliga a ver esa parte de mí de la que no soy tan consciente: la racista.

En esta entrevista nos viene a hablar de su nuevo programa de Educación Antirracista para Familias, que además de ser muy completo, nos invita a practicar la empatía y ha participar en la mejora de las relaciones interraciales. En este curso podrás:

  • Descubrir el antirracismo desde una perspectiva práctica y real del día a día.
  • Reaccionar ante un comentario o actitud discriminatoria e introducir el tema de la diversidad.
  • Explicar por qué no es apropiado disfrazarse con los trajes típicos de otras culturas.
  • Ofrecer a tu familia y a tu entorno otras historias con referentes diversos.
  • Identificar el síndrome del salvador blanco.

Cómo podrás ver, es realmente generosa y además, enseña desde el cariño, ofreciendo un espacio de seguridad para que tú puedas desmontar el racismo que llevas interiorizado (tú, yo y todas las personas blancas, claro).

De hecho, podrás ver cómo me equivoco en varias ocasiones y ella me corrige con absoluta delicadeza y amabilidad. Creo que es un gran punto a su favor, ya que el error es la base del conocimiento. Hay que cometer muchos para convertirte en una experta en cualquier materia.

 

Si te ha gustado y quieres apuntarte puedes hacerlo aquí.

Y si aún tienes ganas de conocerla más o de ver su trabajo puedes investigar su web.

Espero que este tema te haya resultado de interés, aquí sigo: ampliando redes.

Tomando batidos

La alimentación y las curvas

Esta semana voy a contarte cómo descubrimos el método Aprende a Comer solo o alimentación dirigida por el bebé, mundialmente conocido como Baby Led Weaning (BLW). Vamos, comer comida real, sin purés, papillas y/o preparados comerciales. Y cómo esta decisión fue un peldaño más en nuestro empoderamiento familiar.

Nuestro primogénito padeció de reflujo gastroesofágico por lo que decidimos adelantar la alimentación complementaria, siguiendo la apolillada fotocopia que nos entregó la pediatra (pronto la cambiamos) con aquellas denostadas indicaciones de: comienza con cereales sin gluten en el biberón de la noche con cuatro meses, seguido de zumo de media naranja con media manzana cocida, o pera, o plátano con cinco meses.

Y no sigo porque se me encienden todas las alarmas.

Encontrarás multitud de métodos de introducción de la alimentación, no es que algunos sean buenos, otros malos y otros peores: no. Es que todo lo que rodea a la crianza va a depender siempre de TUS circunstancias y las de TU familia. Así de simple.

Nosotros empezamos con las indicaciones de la pediatra y no nos fueron bien, seguimos las indicaciones de Stivill y fue todavía peor. El conductismo no tuvo cabida en nuestra familia aunque llegara de manos amigas con muy buenas intenciones.

Y ahí es cuando ves que te faltan herramientas.

Así que leí. Mucho.

Sobre la alimentación

Tras ver un vídeo en Youtube de un bebé de 6 ó 7 meses comiéndose un zanco de pollo, se nos pasaron las dudas y decidimos probar con la alimentación autorregulada. Ahora ya existen muchísimos tutoriales: en vídeo, en blogs o en libros sobre el tema pero, en aquel entonces teníamos tres libros de referencia, yo sólo te voy a hablar de uno: El niño ya come solo”de Gill Rapley.

En él podrás encontrar las bases del BLW, los signos a los que prestar atención para poder iniciar la alimentación complementaria pero lo realmente valioso es que te explica lo que implica enseñar a comer y las secuelas físicas y mentales que posee nuestra relación con la ingesta de alimentos. A mí no me enseñaron a comer: me enseñaron a dejar el plato limpio, que es algo muy distinto.

Probando pepinillos
Probando pepinillos

Así comenzamos esta aventura, porque claro, te sientes pionera: como si los seres humanos hubiéramos evolucionado con los purés desde la caverna. Y la sociedad entera te llena de miedos: “¿Y si se atraganta?”, “¿Y si no come lo suficiente?”, “¿Y si le da alergia?”. Tú quieres siempre lo mejor para tu peque.

Y además, nosotros jugábamos en la liga de por debajo de la curva. Nuestra pediatra de aquel entonces nos torturaba con las tablas de las curvas de crecimiento en cada visita. ¿Cuánto come?, ¿Cada cuánto?, ¿Ya habéis introducido los cereales?

La cabeza me daba vueltas.

Hasta que escuché esta conferencia de Carlos González en la que explica claramente que “las gráficas de peso no son caminitos que deben seguir los bebés”. Entre muchas otras informaciones de interés. Pero a mí esta frase fue la que me resonó porque nuestro hijo siempre estuvo por debajo de la raya, tanto en peso como en altura, tal vez la genética tenga algo que ver en el asunto.

Si escuchas la charla, lees el libro o revisas la multitud de blogs que hablan de BLW obtendrás toda la información necesaria para introducir el método, si es el que se adapta a tus necesidades y las de tu peque.

Sobre las curvas

Como bien explica Carlos González el problema de las curvas de crecimiento (peso y altura) es que se están empleando de manera errónea por protocolo y esto es muy peligroso para la salud pública, esto es, ya no sólo la de tu bebé, sino que influye en la salud de toda la infancia. Y esto es un problema grave.

Mi reflexión sobre este asunto, como ya sabes, más allá de juzgar la validez o no de un método, de un protocolo o de un hábito viene siempre de la mano de las emociones y de su repercusión en nuestras vidas, en nuestra sociedad y en el futuro de nuestras hijas e hijos (que es lo verdaderamente relevante).

Y aquí es donde tenemos que pararnos y preguntar:

¿De qué le sirve a una familia que su pediatra haga del peso el mayor problema de salud?

¿Para qué ponemos el foco ahí? ¿qué lógica preventiva encierra? ¿tiene sentido que tu pediatra te indique qué comer, cuánto comer, cómo comer? ¿y además lo haga sin dar ningún tipo de explicación o razón médica?

¿Qué consecuencias tiene no aprender a comer? ¿y qué consecuencias tiene no saber regularse?

Lo sé, lo sé: traigo más preguntas que respuestas. Y ese es mi objetivo: cuestiona, duda, observa, infórmate. Y después: medita, analiza y decide.

¿Qué es aprender a comer bien?

Esta es una de las preguntas que debes responder con sinceridad. Puede que incluso te hagas consciente de tus creencias al respecto.

Comiendo helado
Comiendo helado

¿Qué es comer bien? ¿Vaciar el plato? ¿Comer de todo? ¿Hacer cinco comidas al día? ¿Desayunar mucho, comer menos y cenar poco?

¿Comer muchas verduras? ¿Ingerir pocas grasas? ¿Evitar los lácteos, el gluten, el azúcar? ¿Evitar los productos de origen animal? ¿Evitar los alérgenos?

¿Qué es para ti comer bien? ¿Cómo quieres que coma tu bebé? ¿Cómo quieres que coma cuando sea una persona adulta? 

Estas cuestiones son las que debemos pensar detenidamente antes de tomar ninguna decisión al respecto, porque así como las curvas de crecimiento no son caminitos, las pautas de tu pediatra tampoco. Cada bebé es diferente y tiene necesidades diferentes.

Tu bebé es original, único, extraordinario, singular. Y tú eres quien mejor le conoce.

Tomando batidos
Tomando batidos

Si quieres mi ayuda puedes contactar en mi web:

Inicio

Y si te gusta lo que publico siempre puedes invitarme a un café:

http://ko-fi.com/xoana4040mecef

Lactante distraido

¿Para qué sirven las tetas?

Estamos en la Semana Europea de la Lactancia Materna y me apetece hablar de un tema muy tabú sobre el uso que le damos a nuestras tetas. Voy a dar respuesta a la pregunta: ¿Para qué sirven las tetas?

Puede parecer una pregunta sencilla pero encierra muchos tabúes en nuestra sociedad. Las mujeres occidentales llevamos muchos años, décadas, aprendiendo que las tetas son otro órgano sexual, y en parte así es, algunas mujeres jamás las usarán con otro fin que el de el propio placer sexual.

Sin embargo, la naturaleza le ha otorgado otras funciones de vital importancia para nuestra supervivencia. La principal es la de producir alimento para nuestras crías. Pero no sólo alimento en sí: nutrientes, líquidos, vitaminas, grasas, etc. La leche materna transporta defensas, bacterias vivas, se adapta a las necesidades de nuestro bebé. 

De hecho, durante la lactancia (sobretodo al comienzo, durante la exterogestación) el cerebro de la madre regula la homeostásis de su bebé. Eso significa que hasta las hormonas del bebé están, en parte, reguladas por el cerebro materno. Por tanto, la implicación de la madre en la crianza llega a niveles físicos, psicológicos, mentales y emocionales. Y es algo programado por la naturaleza. Somos mamíferas.

Chapas de la Asociación Teta e Coliño
Chapas de la Asociación de lactancia y crianza Teta e Coliño

¿Y cuál es el problema?

Pues el problema del que quiero hablar es el tabú que existe en nuestra sociedad sobre la sexualidad. Y en concreto, sobre la sexualidad femenina.

Ojo: sexualidad que no sexo. La sexualidad engloba mucho más que el sexo: la amistad, el cariño, el deseo, la pasión, la fraternidad, la camaradería, el aprecio…

Y hablar de esto es tabú.

Y compaginar el amor por tu bebé con el deseo sexual es complejo. Porque nos genera un gran rechazo sentir excitación sexual cuando alimentamos a nuestro bebé. Esto creo que es fácil de comprender pero es realmente difícil de exponer sin tergiversaciones, malas influencias, juicios o exageraciones.

Hace años cuando estudiaba para ser asesora de lactancia, investigué mucho sobre la “agitación en el amamantamiento” y en concreto sobre sus causas. Era un tema tan tabú que hasta mis profesoras evadieron mis preguntas con un: si llega ese momento entonces es momento de destetar.

Así que leí, mucho. Todo lo que encontré al respecto. No fue mucho. Hoy ya puedes leer sobre el tema aquí, aquí o aquí. También leí algún estudio antropológico después de mucho buscar y buscar, pero no daban respuesta a mi pregunta: ¿Por qué sucede la agitación por amamantamiento?

Tengo la teoría de que además del cansancio, o de las hormonas, entran en juego también nuestras creencias culturales. Y es que vivimos en un sistema en el que no tenemos ni educación sexual, ni emocional, ni social.

Y además parece que a nadie le importa. ¿Para qué buscar las causas si podemos parchear los síntomas? ¿Para qué encontrar los orígenes si podemos decir a las madres que no se sientan culpables?

Y es que es lógico que te sientas culpable cuándo sientes un impulso visceral a negarle el pecho a tu bebé, o a tu hija de más de 2 años, o a tu hijo de 4 años. Porque como madre sabes todos los beneficios que le aporta pero como mujer una parte de ti necesita restablecer su sexualidad y las soluciones que te dan apelan al descanso, al destete, a tener paciencia.

Sé que es complicado separar sensaciones. Es difícil mantener separadas la excitación sexual y el placer del amamantamiento cuando la sensibilidad de tu pezón es tan similar. Y ahí estás tú sintiéndote la peor madre del mundo, sin comprender qué pasa, navegando por las soluciones que te dan pero sin profundizar en ellas, no vaya a ser que de pronto conectes con tu mamífera interna y sitúes tu propio placer en el centro de tu sexualidad.

Estamos en la Semana Europea de la Lactancia Materna y el lema de este año es: ¡Empodéremonos! ¡Hagamos posible la lactancia materna! Así que me ha parecido apropiado hablar de este tema: Lactancia y sexualidad, dos funciones de nuestras tetas. Y dos partes importantes de la sexualidad de la mujer. Por tanto, resulta imprescindible hablar de ambas cuando pretendemos un empoderamiento colectivo al respecto, ¿o no?

Manzana caída
Manzana caída

Si quieres mi ayuda puedes contactar en mi web:

Inicio

Y si te gusta lo que publico siempre puedes invitarme a un café:

http://ko-fi.com/xoana4040mecef

Familia

Problemas emocionales e instituciones públicas

Llevo toda la semana preguntando en mi muro personal de Facebook sobre problemas emocionales. ¿Por qué?

¿Crres que el sistema educativo/sanitario/judicial está preparado para solucionar problemas emocionales?
Preguntas en Facebook

En primer lugar, porque veo grandes carencias en nuestra sociedad al respecto. Y tal vez sea el momento de llenarlas. La educación emocional está dando gran valor a nuestras vidas, está resolviendo multitud de situaciones, y veo que sería de gran utilidad para todas las familias que “se pusiera de moda”.

En segundo lugar, porque desde hace años veo que lo mejor para solucionar problemas (sean del tipo que sean) de una manera eficaz es trabajar en la prevención. Si evitas el problema, si no lo generas, pues fenomenal: sufrimiento que nos ahorramos todos.

En tercer lugar, porque mientras no exijamos regeneración, mejoras o actualizaciones: el sistema se va a resistir a cualquier cambio. Y sinceramente, está en juego nuestra salud y la de nuestras familias.

Una amiga, muy sagaz, me preguntó: ¿Qué es un problema emocional?

Bien, es una pregunta certera, las palabras sin significado concreto dan lugar a malas interpretaciones y malos entendidos. Es algo que sucede hasta con conceptos aparentemente sencillos y hasta con características físicas como una plaza o un parque; así que sin duda sucederá con un concepto abstracto como “problema emocional”.

Para mí existen diferentes expresiones de un problema emocional.

  • Puede ser que una emoción te embarga y no eres capaz de salir de ella, como por ejemplo la tan temida “rabieta” de un niño de 2 años.
  • Puede ser una emoción bloqueada, que no se ha dejado salir, acompañar o transitar, como por ejemplo esa frustración que sientes cuándo una persona importante para ti te ha dado varios plantones pero tú no le has dicho nada, ni mucho menos mostrado tu malestar.
  • Puede ser una emoción que encubre a otra, como por ejemplo una tristeza que enmascara un enfado o un enfado que está ocultando un profundo asco, y entonces no sabes qué es lo que te está pasando.
  • Puede ser que te han enseñado a poner el foco en el lugar equivocado, durante muchos años, y ahora no eres capaz de respirar sin un amuleto, un placebo o un medicamento, porque lo bueno de la vida queda oculto y sólo eres capaz de ver lo malo, lo peligroso, lo nauseabundo.

En cualquier caso, un problema emocional nos genera desasosiego y malestar. Por tanto, es importante que aprendamos a gestionarlo, solucionarlo, acompañarlo, transitarlo… Existen muchas formas de expresar lo mismo, y dentro del ámbito de las emociones podemos emplear cualquiera de estas formas. Pero al final, lo realmente importante es que tú y yo necesitamos ayuda muchas veces y vamos como pollo sin cabeza: rebotando de un lugar a otro, sin saber a quién acudir.

Porque las instituciones (sean de la titularidad que sean: públicas, privadas o concertadas) no están dando soluciones efectivas a nuestros problemas emocionales. De hecho, como muchas personas han comentado, “en multitud de casos se dedican a generar más”.

Y aquí es cuando un problema se convierte en la Odisea de Ulises. Porque resulta que tu hijo llora cada mañana para ir al colegio, o más bien para no ir. Y hay días que hasta se aferra a la pata de la cama. Y tú te desesperas.

Y tu pareja se desespera.

Y vas a hablar con el tutor: “Nada. Aquí está todo bien”. “Es cosa vuestra. Lo tenéis sobreprotegido”. “Está muy mimado. Os torea”. (Pon aquí la frase que más te convenga)

Y aquí empieza una cascada interminable de conflictos.

Uno se fía del criterio ajeno y otro se fía de su intuición y de los lamentos de su retoño.

Discusiones.

Tensión.

La primera institución que debería haber aportado soluciones, crea problemas. La escuela es el pilar fundamental de la educación y de la socialización entre iguales. Y en educación emocional está anclada en el siglo XVIII, es que ni siquiera ha llegado el siglo XIX a ella. Y encima cuando hablamos de neuroeducación se inventa un montón de mitos para permanecer estancada.

Llega un momento en el que te encuentras mal. Tu pareja también. Tu hijo empieza a tener regresiones, no quiere crecer, quiere volver a ser un bebé. ¿Y qué haces? Acudes a la médico, al pediatra, tal vez a un psicólogo o psiquiatra.

Medicación para toda la familia en un abrir y cerrar de ojos.

La tensión va en aumento. Nadie te entiende.

Tu hijo te preocupa.

Tu pareja te preocupa.

La escuela te preocupa.

La segunda institución implicada en la obtención de soluciones, guía o como mínimo información te ha fallado estrepitosamente. Es verdad que la medicación te mantiene “calmada” al menos una gran parte del día pero no ves avances.

Tal vez, si tienes la suerte de poder pagar la terapia, veas la luz al final del túnel, o puede que te ayude a relativizar lo que le sucede a tu familia.

Si tan sólo puedes acudir a la unidad de salud mental de tu centro de salud de referencia (es muy poco lo que obtienes) tal vez una o dos sesiones al año (¿en serio?). Esto es todo lo que podemos obtener de una institución básica, necesaria y que debería ser universal en el acceso a la terapia (sea del tipo que sea) y más si hablamos de la salud mental de un niño.

Total, que a nadie parece importarle que tu familia sea un manojo de nervios y estrés en vez del refugio que tú y tu pareja habíais creado. Ya no es un “hogar dulce hogar”.

Empieza a parecerse al infierno.

Te duele la cabeza. O el estómago. O la espalda. Más medicación.

Y un día, sin saber de dónde, aparece una voz en tu cabeza. ¡Ya basta!

¡Se acabó!

Decides que mejor cada uno por su lado, que tu hijo se va a adaptar mejor a una familia separada que a seguir en ese colegio. Que ya no puedes seguir viviendo en un ambiente tóxico. Y tu hijo menos.

Así que acudes al juzgado, o al colegio de abogados, o al servicio de mediación. Y ¡tachán! Es todo muy complejo. Cuesta arriba. Nadie trabaja por el win-win.

A nadie le importa tu hijo. A nadie le importa tu pareja. A nadie le importas tú.

Lo único que existe es un protocolo estándar para todas y cada una de las familias que por allí pasan. Independientemente de su situación, estado, gravedad del conflicto, intensidad de la angustia vivida, etc, etc, etc.

La tercera institución que debería dar algún tipo de solución o guía para tu salud emocional y la de tu familia te está aplicando un cortapisas en el que, si encajas fenomenal, y si no: ¡apáñatelas!

Porque en un proceso de mediación debería atenderse al bienestar de toda la familia pero especialmente a la de la infancia. Y en un proceso judicial deberían de tenerse en cuenta todas las circunstancias particulares de esa familia que está traumatizada.

Y esto es algo obvio: Una familia feliz no va a solicitar una demanda de divorcio. La familia que se rompe necesita apoyo emocional, tal vez terapia psicológica. Un sistema que ayude a transitar un proceso doloroso.

Esta historia es tan sólo un ejemplo de los muchos casos que atiendo. Existen muchas otras situaciones en las que nuestras instituciones nos dejan abandonadas:

  • En el duelo por la muerte de un familiar.
  • En cualquier clase de enfermedad mental y/o psicológica.
  • En la explotación laboral.
  • En el acoso escolar.
  • En el acoso sexual..
  • En el acoso laboral.

Y suma y sigue… Y en todos esos casos: ¡Búscate la vida!

Cuando nos han educado para callar y obedecer.

Cuando nadie nos ha explicado cómo funciona el sistema.

Cuando hemos llegado aquí tras una cascada de conflictos que jamás habría tenido lugar si nuestro sistema educativo se actualizara y se diera cuenta de que vivimos en pleno siglo XXI.

Por último, hice la siguiente pregunta:

¿En dónde crees que deben resolverse los problemas emocionales?
¿En dónde crees que deben resolverse los problemas emocionales?

Y la mayoría de la gente respondió que los problemas emocionales son cosa nuestra. Que se resuelven en la intimidad. Que las instituciones no se deben de ocupar de ellos, o que no saben ocuparse de ellos.

Sin embargo, como ya dije antes, a mí me gusta trabajar en la prevención. Y las instituciones tienen mucho que aportar en este ámbito. Se pueden mejorar enormemente los mecanismos y protocolos.

Se puede empezar por evitar que un niño, o una niña, llore desesperadamente porque no quiere ir al colegio.

Se puede enseñar empatía.

Se puede aprender escucha activa.

Se puede enseñar a gestionar los conflictos.

Se puede aprender asertividad.

De verdad, se puede lograr y tú también puedes colaborar en la prevención.

¿Solucionas problemas o gestionas problemas?
¿Solucionas problemas o Gestionas problemas?

Si quieres mi ayuda puedes contactar en mi web:

Inicio

Y si te gusta lo que publico siempre puedes invitarme a un café:

http://ko-fi.com/xoana4040mecef

Autocuidados y ciclicidad femenina

Curso nuevo, perspectivas nuevas, proyectos nuevos.

Siempre te recomiendo que hagas red, que te apoyes en personas con tus mismos intereses, inquietudes, reivindicaciones, situaciones o problemas.

Pero decirlo no llega. Hay que dar ejemplo, así que hoy comienzo esta nueva sección de entrevistas a compañeras emprendedoras, precisamente para hacer esto que tantas veces te he propuesto: hacer red.

Y aunque en los próximos días publicaré entrevistas del pasado, voy a comenzar este proyecto de colaboración con Rut Alvarez que tiene un reto gratuito que comienza el próximo día 23 de septiembre de 2019, que se llama “Conecta en femenino” así tienes la oportunidad de anotarte en estos días. Aquí puedes ver la entrevista:

Éstas son sus palabras sobre el reto:

“Este mes quiero que sea el nuevo comienzo, empezando a pensar mas en ti sin sentirte culpable por ello.
👉Empezar a sentirte bien contigo misma. Este debería siempre ser nuestro objetivo.
Pues es lo que hace que puedas ser una mujer plena y bella. Pero este estrés que llevamos diario nos hace que desconectemos de nuestras necesidades y siempre atendamos las de los demás antes.
Esto nos hace entrar en un estado de desgano y de desilusión. ¿Te pasa?

¡Pues vamos a poner remedio a esto!

👉Vente a mi Reto Conecta en femenino. Donde durante 5 días recibirás acciones para conectar con tu esencia femenina.

✅Vas a saber que necesitas
✅Vas a ser consciente que lo que estas haciendo tal vez no es lo que de verdad te va bien, si no que fue algo que te recomendó una amiga.
✅Vas a saber como cuidarte de una forma real , siguiendo el ritmo de nuestro cuerpo”.

!Entra ya! Sera en un grupo de WhasApp .

APUNTATE AQUÍ http://bit.ly/ConectaFem

Reparando su anillo

Preguntemos a quien no le fue bien

Cuando se trata de modificar el sistema educativo nadie pregunta a quienes falló el sistema. A quienes se quedaron en el camino.

Ni siquiera se pregunta a quién se preocupa por esas personas. Porque son personas, y algunas de ellas han llegado a ser personas relevantes, exitosas, capaces y buenos ejemplos.

En el sistema educativo tradicional se premia y se castiga, directa e indirectamente. Se promueven ciertos valores y habilidades y se denostan otros sin pararse a analizar si podrían ser de utilidad para esa persona.

Puede que este tema le resulte absurdo a mucha gente, sin embargo si estás leyendo esto es porque para ti tiene relevancia. Y para mí también.

Somos las personas raras, las inadaptadas, las que no encajamos quienes dotamos al mundo de diversidad, pluralidad y amplitud de miras.

Quienes hacen las cosas de manera diferente, sin duda, son quienes hacen avanzar a la sociedad.

¿Acaso tiene alguna relevancia hacerlo todo como siempre se ha hecho? ¿Habríamos descubierto la manera de hacer fuego? ¿O de conservar los alimentos?

En esta sociedad no sólo se castiga la diferencia, sino que además se repudia el error.

Y esto es terrible.

Nuestro cerebro aprende a base de equivocarse. La repetición es la base del aprendizaje. Sin repetición no se crean nuevas redes neuronales.

¿Nuestro sistema educativo está diseñado para que quienes tienen éxito sean quienes “se esfuerzan” o para quienes “lo saben”? ¿Se valora la “obediencia” o la “crítica”? ¿Se premia la “creatividad” o la “normalidad”?

¿Alguien se ha parado a observar lo que sucede con las personas que no llegan, o las que sobresalen?

Al final llegamos al manido tema de que el sistema está pensado para homogeneizar, regular y aborregar. Pensando que así el voto será más fácil de conseguir. ¿O no?

Y es que parece que sólo tenemos el recurso del consumidor consciente. En este caso: el ciudadano informado.

parece que únicamente podemos hacer algo votando a uno u otro partido. Pero podemos hacer otras cosas:

1. Quejarnos sí pero formalmente. Cubrir formularios. Usar el servicio de atención al ciudadan@. Al defensor del pueblo.

2. Ejercer nuestros derechos. Entre ellos el derecho de petición.

3. Formar redes con personas que tengan nuestros mismos intereses. Nuestras mismas inquietudes. Ya sé que esto lo digo siempre pero es una de las acciones más poderosas. La unión hace la fuerza.

primate en un centro de rescate animal
Primate en un centro de rescate animal

Si quieres mi ayuda puedes contactar en mi web:

Inicio

Y si te gusta lo que publico siempre puedes invitarme a un café:

http://ko-fi.com/xoana4040mecef

Niña enfadada

Mis hijos van felices a la escuela

Exposición sobre dinosaurios
Exposición sobre dinosaurios en As Cancelas

Sí, después de muchos años, por fin puedo decir que mis hijos van felices a la escuela. Pero no siempre ha sido así: han tenido que pasar muchas cosas, hemos tenido que vivir muchas experiencias para poder llegar hasta aquí.

Es increíble la cantidad de cosas que aceptamos porque siempre ha sido así. Porque es lo lógico, lo normal. La sociedad trae consigo una inercia que no siempre te lleva por donde tú quieres. Ni a ti, ni a tu familia.

Ayer escribía en mi muro de Facebook que “las medidas escolares cada vez me parecen cada vez más carcelarias”, alguien escribió: “o militares”. Y creo que hizo una puntualización excelente.

Nuestro sistema educativo se enfrenta cada día a multitud de problemas, conflictos y críticas. Y lo hace a la defensiva.

Mi experiencia es que cuando alguien se posiciona a la defensiva en un conflicto, lo que logra es aumentar la intensidad del mismo. Y esta es mi percepción con la educación tradicional actual.

Este es el mes de la vuelta al cole, y siempre está cargado de expectativas (buenas o malas) sobre cómo va a ser el curso, sobre las rutinas, sobre la dinámica familiar… ¿Harán amigos o amigas? ¿La profesora o profesor será buen@? ¿Podremos las familias hacer algo más que organizar las fiestas escolares y las actividades extraescolares? ¿Será muy caro el material de este año?

El profesorado también llega con sus propias expectativas: ¿Tendré un buen horario? ¿Me tocará dar afines? ¿Mi grupo será numeroso? ¿Las clases estarán llenas de rebeldes? ¿Habrá muchas familias deseando inmiscuirse en mi labor docente? ¿Habrán cambiado algún proceso burocrático?

Y así vamos, cada quién capeando el temporal como puede. Y claro, es ahora cuando llegan las sorpresas, siempre fruto de las expectativas, claro. Porque resulta que cuando fuimos a ver la escuela nos encantó que tenía muchas zonas verdes, o que tenían patio cubierto, o que el polideportivo era nuevo, o que la maestra nos cayó bien pero…

Ahora resulta que si tu hij@ se mea (o se caga) le tienes que ir a cambiar porque allí nadie se hace cargo. O resulta que tienes que dejar a tu peque de 3 años en la puerta del recinto y tú no puedes acceder para acompañarle en el trance de su primer día escolar. Y encima mencionan leyes o normativas para justificar dichas medidas, que cuando las lees no ponen absolutamente nada al respecto.

Más graves aún me parecen las medidas que alguna fiscalía propone para acabar con el acoso, como instalar cámaras en aulas y pasillos. O que un profesor (o profesora) les exija a niños y niñas de 6 años que estén horas sin ir al cuarto de baño porque ya son mayores y tienen que aguantar más las ganas de orinar y/o defecar.

¿Por qué me parecen pésimas medidas?

En primer lugar, porque crean ambientes tóxicos. Sí, he dicho tóxicos. Generan desconfianza, falta de transparencia, falta de recursos, carencias emocionales, escasez de miras, falta de empatía, poco o ningún compromiso con el bienestar de la infancia.

En segundo lugar, porque no dan verdadera solución a los problemas que tratan de evitar. Simplemente logran trasladar el problema a otro sitio.

En tercer lugar, porque se basan en modelos de adoctrinamiento, con medidas correctivas, cohercitivas o prohibitivas. Apelan al miedo. Educan en la obediencia ciega. Todo ello mucho más similar a una dinámica militar o penitenciaria.

Y es que tú y yo nos hemos educado en ese sistema, y traemos una mochila cargada de miedos: miedo a no encajar, miedo a la crítica, miedo al error, miedo al fracaso, miedo al éxito, miedo a destacar, miedo a no hacerlo, miedo a la soledad, miedo al vacío, miedo al qué dirán, miedo y más miedo. Y el miedo provoca ansiedad, estrés, nervios, depresión, obsesión y malestar.

Niña enfadada
Niña enfadada

¿Podemos hacer algo para cambiar?

Cambiar el sistema es una tarea titánica, parece imposible. Requiere el esfuerzo de muchas familias, de muchas profesionales y docentes. Pero por algún sitio hay que empezar.

Sin duda lo primero es pensar cuáles son tus prioridades cuando hablamos de la educación de tus peques. ¿Qué es lo que quieres que aprendan? ¿Qué es más importante para ti: conceptos, conocimiento, saber estar, saber comunicarse con las demás, socializar?

Lo segundo es valorar las opciones que tienes: ¿Existe algún centro educativo que esté alineado con tus prioridades?, ¿o se acerque a ellas?

Lo tercero es superar el miedo. Y más concretamente el miedo a reclamar y exigir que se cumplan los derechos de tus hij@s. Sí, lo sé, es difícil. Seguramente el paso que más cuesta: hasta que lo das.

Por último, la unión hace la fuerza. Busca apoyos, encuentra gente con tus mismas (o parecidas) prioridades. Amplia tu red de contactos. Reclama. Exige. Hazte valer.

Sé que da vértigo porque yo estuve ahí. Y me ha costado muchos años de sufrimiento mío y de mi familia. Me ha supuesto dejar atrás todas las creencias limitantes que venían conmigo. Me ha resultado difícil encontrar una escuela en la que se hacen las cosas de manera diferente. Me ha causado desvelos y sudores. Han sido 5 años complicados pero el esfuerzo ha merecido la pena.

Cada mañana que mi hija se levanta ilusionada por acudir al colegio, cada mediodía que mi hijo vuelve con la curiosidad y la creatividad parpadeando en sus pupilas me siento orgullosa de haber superado esos miedos como persona, como madre y como parte de esta familia.

Y tú, ¿qué deseas hacer?

Construir
Construir con piedras

Si quieres mi ayuda puedes contactar en mi web:

Inicio

Y si te gusta lo que publico siempre puedes invitarme a un café:

http://ko-fi.com/xoana4040mecef