Los 3 estados de un bloqueo emocional

A veces, no dejamos que una emoción salga a la luz, la escondemos dentro deseando que desaparezca. O vivimos un suceso traumático que bloqueamos para evitar un mal mayor. Incluso llegamos a olvidar el recuerdo y de pronto, un día algo nos hace click. La maternidad (y la paternidad) en muchas ocasiones nos remueven por dentro y sacan todos estos secretos guardados en lo más profundo. Así que suele ser un buen momento para deshacernos de nuestros bloqueos emocionales.

Estado de Conexión: Cada vez que tu peque hace esa acción te llevan los 1000 demonios y pierdes los papeles. Esto es muy habitual, en general hemos recibido una educación en la que se nos coartaba llorar, gritar, o cualquier acción que muestre tristeza, enfado o asco. Hemos sido reprimidos durante muchos años, sobretodo en la infancia, para guardarnos nuestras emociones y no mostrarlas. Durante años hemos escuchado: “no llores”, “no grites”, “ya pasó”, “no es para tanto”, “eres un llorón o llorona”, “menudo genio”, “vaya carácter”… Y así innumerables frases u órdenes de control sobre nuestras emociones. Ahora cuando se trata de nuestros peques, de pronto, nos damos cuenta de que en determinados momentos no somos capaces de controlarnos y acabamos repitiendo los patrones de nuestra infancia.

¿Qué puedes hacer?

Requiere mucha paciencia, requiere hacer memoria y ahondar en nuestros recuerdos, recordar qué nos decían y cómo nos sentíamos en aquellos momentos. Es complicado, pero un paso imprescindible para poder cambiar nuestro enfoque. Requiere mucha práctica y autoconocimiento.

Estado de Confusión: Sientes una emoción que no sabes de dónde viene. De pronto, sin venir a cuento te invade la tristeza, o sientes una oleada de ira, o te dan náuseas descontroladas (al margen de que puedan tener un origen fisiologico). Este tipo de reacciones se dan cuando hemos bloqueado un sentimiento.

¿Qué puedes hacer?

Busca un momento tranquilo, en un espacio en el que encuentres seguridad. Deja aflorar ese sentimiento con toda la fuerza e intensidad que necesites. Descarga la emoción y aprovecha para observar qué sientes, qué pensamientos vienen a tu mente. Anotalos e intenta recordar de dónde pueden venir. Seguramente, será muy revelador para ti.

Estado de Bloqueo total: Sientes una fobia pero no tienes un recuerdo traumático. Es el mayor nivel de bloqueo, seguramente has pasado por una situación traumática que tu mente ha bloqueado, incluso el recuerdo.

¿Qué puedes hacer?

Acude a un profesional que te ayude a recuperar tus recuerdos, te ofrezca un espacio seguro, te de confianza y apoyo. No te quedes con la primera persona, busca una que te de verdadera calma. Alguien con quien conectes.

La mejor inversión es tu propio bienestar.

De todo esto hablaremos en profundidad en mi curso online: Entendiendo las emociones.

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Vivir aquí y ahora

Nuestros bebés nacen con la sabiduría del presente, viven el momento, despreocupados por el futuro y sin anclajes en el pasado.

Y esta es una de las cosas que deberíamos aprender de ellos: porque es realmente sano conectar con el aquí y ahora en cuerpo y mente.

Esto es algo que me cuesta mucho, con los años he aprendido a soltar lastre y dejar atrás el pasado, sobretodo lo malo… Siempre me maravillo de mi gran capacidad de olvido. Sin embargo, mi mente vuela hacia el futuro con gran facilidad, me resulta casi imposible evadirme en determinadas situaciones.

De hecho, me está costando escribir sobre este tema, más que sobre cualquier otro. Porque esa forma de evadirme la tengo tan integrada y asimilada que me cuesta hasta analizar en qué momento la adquirí y porqué me resulta tan complicado atarme a la tierra. Al aquí y ahora!

Mis hijos son sabios, aprendo a desaprender cada día con ellos. Y esta es una de las lecciones más importantes. Merecen mi respeto y admiración. Merecen mi tiempo y atención. Cada día procuro estar más y ser mejor. Ahora, los fines de semana, y festivos, casi me olvido del teléfono.

Tengo la suerte de poder llevarlos a una escuela Montessori en la que aprenden mil cosas pero, una de las más importantes es esta: vivir el presente.

Cada vez que salgo de una clase para padres y madres, me digo: qué pena no haber vivido la experiencia de la enseñanza Montessori desde los 3 años! Ahora sería una persona menos dispersa, más disfrutona del momento!

Y luego pienso: Al menos, lo he descubierto ahora, y se lo puedo ofrecer a mis peques!!

Mucho tenemos que cambiar en este mundo!!!

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