La bofetada pedagógica

Este es un tema recurrente, cada cierto tiempo, se vuelve a hablar sobre si se puede emplear la violencia para educar a niños y niñas, aunque sea como medida excepcional.

Y aunque, yo trabajo cada día para que esto cambie, mucha gente todavía piensa que es legítimo, que está bien, y que es incluso una herramienta pedagógica pegar a un menor cuando su actitud es desafiante, o no quiere obedecer.

En este vídeo, os cuento mis propias reflexiones al respecto.

 

No creo que a nadie en este mundo le guste recibir bofetadas, ni cachetes (nalgadas), ni collejas, ni pellizcos, ni zarandeos…

Y menos, cuando es porque quieren obligarte a hacer algo que ni quieres, ni has pedido.

Soy la primera en comprender la frustración de una persona adulta ante una actitud desafiante y negativa de un niño o niña, y también en entender que en ese momento caótico y desesperante se te pueda ir la mano pero, está mal.

Está peor que mal.

Es un fracaso.

Es un error.

Y como persona adulta sabes que no debes hacerlo. Sabes que ese peque merece una disculpa. Y merece que te pongas a su nivel, le mires a los ojos y le expliques que te has equivocado, que nadie merece ese trato, que lo sientes y que no volverá a suceder.

Y en tu mano está encontrar herramientas para cumplir tu promesa. Para cumplir ese pacto de tratar con respeto a todo el mundo, y más a quienes necesitan protección y cuidado.

Porque lo que no nos podemos permitir es justificar la violencia, ni el maltrato.

La educación que necesitamos para hacer de este mundo un lugar mejor pasa por revisarnos a nosotras mismas y crecer, aprendiendo a ser más asertivas y responsables. Porque somos el ejemplo de quienes vienen detrás.

Ya no funciona eso de: “Haz lo que te digo y no lo que hago”.

De eso va mi trabajo, de transmitir, difundir y enseñar herramientas de comunicación, educación emocional, gestión de los conflictos, búsqueda de soluciones creativas para el día a día en familia.

Puedes contactar conmigo aquí

 

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LA CONCILIACIÓN FAMILIAR NO ES UN PRIVILEGIO

Hoy vengo escandalizada, así ojiplática, por si no fuera suficientemente complicado conciliar nuestra vida laboral y familiar, teniendo que hacer auténticos malabarismos con horarios y vacaciones, por si fuera poco tener que lidiar con jefes, jefas, jefazos y jefazas, ahora resulta que nuestros pobres compañeros y compañeras solteras se quejan de que, por culpa de sus compañeros (y compañeras mayormente) con familia, ellos no pueden conciliar (ojo, conciliar) su tiempo libre y de ocio.

Es que no sé ni por dónde empezar.

Voy a ir punto por punto, intentando desmontar los argumentos que me han esgrimido en una conocida red social dedicada al empleo. Aún estoy alucinando.

1.- TENER HIJOS ES UNA DECISIÓN PERSONAL Y TIENES QUE APECHUGAR CON LAS CONSECUENCIAS. Olé, olé y olé… Pero qué bien han calado ciertos mensajes en la sociedad. De verdad, vaya mierda de educación sexual que tenemos en este país, es que parece una frase sacada de cualquier película o serie de adolescentes americana.

Vamos a ver, en primer lugar, en una sociedad ideal seguramente ser madre (o padre), será una decisión consciente,meditada e informada pero, os aseguro que no es esa nuestra realidad.

Existen muchos motivos para tener hijos, tantos como para no tenerlos.

Apechugar con las consecuencias es algo que haces a lo largo de toda la vida, y cuando sueltas esta lindeza por la boca, tarde o temprano te la pueden devolver. Otra cosa es ser responsables de nuestras decisiones. Y sí, en eso estamos la mayoría de las familias: somos responsables de nuestra descendencia.

Por eso, la mayoría de las familias se cojen las vacaciones en Agosto, Semana Santa y Navidades, para poder estar con sus hijos e hijas, para poder educarles, para que sepan que les queremos y esas cosas que hacemos los padres y las madres. Y no lo hacemos por fastidiar a nadie, ni mucho menos a nuestras compañeras y compañeros de trabajo, lo hacemos porque es cuando han decidido poner las vacaciones escolares.

A lo mejor hasta pedimos cambiar un turno para poder ir a una de esas maravillosas funciones escolares que suelen poner en viernes, pero es que tampoco decidimos las familias sobre esos eventos.

2.- YO DECIDÍ NO TENER HIJOS PARA TENER TIEMPO LIBRE Y AHORA NO PUEDO POR CULPA DE MIS COMPAÑERAS CON FAMILIA, pues mira, ahora que has visto el percal,tal vez sea un buen momento para repensar ciertas cosas, no sé, no digo que te pongas a tener hijos,pero tal vez, y sólo tal vez, deberías hablar estas cosas con tus jefes, jefas, jefazos, jefazas… Y que contraten personal temporal para sustituciones,o para hacer horas extras.

Llegadas a este punto, me imagino a las grandes empresas de este país, muertas de risa, mirando como nos peleamos unas con otras mientras ellas siguen con sus prácticas abusivas, mientras siguen pagando salarios miserables, mientras siguen “obligando” a sus trabajadores y trabajadoras a hacer más horas extras sin pagarles un solo euro.

Y es que creo que habéis errado con el foco de vuestras quejas.

3.- MIS VACACIONES DEPENDEN DEL HORARIO DE GUARDERÍA DE MIS COMPAÑERAS, y las de tus compañeras también, que ya os digo yo que muchas familias preferimos marcharnos en Septiembre o en otras fechas que todo es mucho más barato, está menos saturado y recibes mejor servicio que en Agosto.

Pero, si la guardería cierra en Agosto qué van a hacer tus compañeras? Llevarse a sus retoños al curro? Uys no, no, no…

Pues eso, las reivindicaciones a la empresa,o en su defecto a la administración pública y ya que estamos, a ver si nos amplían la baja por maternidad, que así no dependemos del horario de las guarderías.

  • 4.- LAS TRABAJADORAS Y TRABAJADORES CON HIJOS TIENEN MUCHOS PRIVILEGIOS A LA HORA DE ELEGIR LOS HORARIOS EN LA EMPRESA, esta es de traca, debe ser la primera vez que leo juntas trabajadora con hijos y privilegio en la misma frase.

Alguien duda de que en el mercado laboral, tiene más facilidades una persona sin familia que una con familia?

Si tienes familia y quieres jornada reducida, no sólo tienes que pelear para que te la concedan, si no que también cobras menos. Si pides una excedencia laboral por cuidado de familiares dependientes, lo mismo. Si no tienes disponibilidad horaria no te promocionan, ni te dan puestos de responsabilidad… De qué privilegios estáis hablando?

Y ya que estamos metidas en materia, os voy a contar un secreto: las medidas de conciliación laboral son un derecho de la infancia. Son los niños y niñas quienes tienen derecho a estar con sus padres y madres el máximo tiempo posible.

También es una decisión personal ser hijo o hija?

5.- NO TENGO HIJOS Y NECESITO CONCILIAR MI VIDA FAMILIAR, pues claro, las trabajadoras con hijos no son las únicas que están adscritas al régimen de conciliación. Si tienes personas dependientes a cargo también puedes solicitar tus reducciones de jornada, tus excedencias, etc. Entiendo que existen muchos tipos de familias, y eso está bien, y entiendo que no quieras que la empresa en la que trabajas te de los peores horarios, te alargue las jornadas laborales, te “obligue” a hacer horas extras… Nadie quiere eso, pero qué culpa tenemos las trabajadoras con hijos e hijas? Insisto, esas reclamaciones a vuestras empresas, a vuestros jefes, jefas, jefazos y jefazas. Y ya que estamos, el próximo 28 de Abril, pensad bien a quién vais a votar. Pensad qué partidos están a favor de los abusos del mercado laboral.

Pensad qué partidos están a favor de la conciliación, de las jornadas continuas, de la reducción de la jornada laboral, de las medidas fiscales a favor de la ciudadanía.

Y hasta aquí, lo dejo por ahora, por si acaso repito el secreto: Las medidas de conciliación son un derecho de la infancia. Son niños y niñas quienes tienen derecho a estar con sus madres y padres. Y tú qué opinas?

El nuevo paradigma de las abuelas

Llevo tiempo pensando en cómo escribir esta entrada desde el respeto y el cariño. Desde la comprensión y la humildad.

Las abuelas y abuelos de hoy en día forman parte de lo que yo llamo “Generación Colador“. Me explico: pertenecen a unas generaciones a las que les han colado de todo: la transición, la democracia, el estado de bienestar, las bondades de la guerra por la paz, el neoliberalismo emancipador, el futuro del progreso tecnológico… De todo, y es que 40 años de dictadura hacen que de cualquier cosa surja la esperanza.

Y entre todas estas cosas: el método Ferber, hoy rebautizado Estivill.

Tanto es así, que ante las figuras de autoridad (médico, pediatra, enfermera, profesora, jefe…) todo lo que saben hacer es asentir y agachar la cabeza, todo espíritu crítico queda diluido en charlas de bar o peluquería… Y claro, a nosotras, esto nos queda… Lejos, lejosLejísimo!!

Para mí, reclamar mis derechos, y exigir respeto es tan habitual como comer o dormir… Y eso es mérito suyo claro, porque fue su mérito acabar con la dictadura (o fue la enfermedad? O a lo mejor fue suerte!). Pero lo que sí nos dieron fue la vida y cierta libertad para tomar nuestras decisiones.

Ahora, que ya son abuelas y abuelos, y sobretodo las abuelas (al menos en mi caso) y estaban esperando su momento de “malcriar” a sus nietos y nietas, llegamos nosotras y nuestros parejos a quitárselo porque hemos decidido hacer las cosas de otra manera y criar de forma responsiva, natural, con apego… Sus cables cortocircuitan. Porque éste era su momento! Y nosotras les cortamos el rollo de raíz!

Pero claro, nosotras no somos figuras de autoridad, somos sus hijas, sus hijos, sus nueras, sus yernos… Y ya se armó el pollo!

Porque donde ellas callaron y agacharon la cabeza, nosotras nos mantenemos firmes y hacemos valer nuestro derecho a criar a nuestra manera.

Sin filtros. Sin yugos. Sin miedo.

Aunque claro, queremos ser asertivas en plena explosión hormonal y eso cuesta un mundo.

Y a mí, antes de desayunar me cuesta un universo. Pero para poder sobrevivir tenemos que escoger nuestras batallas.

Y esto va en función de nuestras personalidades, gustos, manías…
Yo no soy especialmente quisquillosa pero claro, también tengo mis rutinas… Como todas!

Y ahora que tengo a mi suegra en casa unos días, me vuelve loca… Algunas dirán que exagero, otras que me quedo corta pero es agotador tener a una persona detrás de ti diciéndote lo que deberías hacer desde que te levantas hasta que te acuestas.

Claro que lo hace desde el cariño y con la mejor de sus intenciones pero eso no quita que la mitad de los consejos (por no decir el 80%), son mitos, chorradas, mentiras o chantajes emocionales.

En mi selección de batallas, lo que más centra mi atención es precisamente esto último: el chantaje emocional.

Me parece la más vil de las vilezas.

Me pone histérica. Me saca de mis casillas. Me enfurece. Ver y oír como le dicen a tu hijo o a tu bebé:

Me das un besito que si no lloro. No seas malo y ponte el abrigo. O ya te dije que te ibas a caer, no me haces caso y luego te haces daño.

Me pone negra.

Y el colmo es cuando le dices a ese familiar que no te gusta y te suelta: “Si no quieres mi ayuda me marcho y ya está”. Vaya, oye que la ayuda te la agradezco mucho, pero esas cosas no las digas. “Es que no se puede decir nada contigo!! Tenéis muy poco aguante!! Si era una broma!! Que no se va a traumatizar!! Tiene que aprender lo dura que es la vida!!”.

Cuando me encuentre otra vez con ánimo, escribiré otro post para profundizar más en el tema porque creo que da para un libro.

Pero empezar por esta breve entrada es todo un desahogo y para qué negarlo: una sana canalización de toda la frustración acumulada. Espero recordar todo esto cuando me toque ser abuela y/o suegra.