Mi vida con superpoderes: de Mujer Invisible a Hulka

Hace años jamás me habría imaginado que mi vida llegaría a ser lo que es ahora. Ser “ama de casa” es el trabajo más ingrato y agotador que he tenido hasta el momento.

Y lo peor no es la falta de remuneración salarial. Lo peor es que consiste en repetir anodinas tareas repetitivas que pasan desapercibidas a los ojos del mundo entero. Ahí comienza el superpoder de la mujer invisible… Estás todo el día haciendo cosas, luchando contra el caos, sin parar ni para ir al baño (al menos yo sólo voy por oportunidad) y cuando llega la noche y caes rendida en el sofá, suspirando.

Tu parejo pregunta: qué te pasa?
Y respondes: Nada, es que estoy agotada.
Y él (inconsciente temerario): De qué?

Ahí es cuando te posee Hulka, si es que no te invadió antes, cuando tu hija no se quiso poner el pañal por enésima vez, o tu hijo te lleva diciendo que no (a todo literalmente) todo el día.

Porque incluso en esos días que no “haces nada” resulta que has dedicado todo tu tiempo a cuidar a tu peque enfermo, o a hacer las mil llamadas atrasadas.

No recuerdo ya donde lo leí: “En la vida, debemos tener cuidado porque si no, la lista de cosas urgentes se lleva el tiempo de la lista de cosas importantes”.

Yo vivo en medio de un montón de listas que nunca se acaban… Y al final del día, pocas veces recibo un mísero agradecimiento por hacer todo lo que hago. Es más, lo que me suelo encontrar son un sinfín de quejas y exigencias.

Echo de menos mi ciclo menstrual. Parece una locura, y que no tiene nada que ver con lo que explico aquí pero creo que era algo que me ataba al presente, me hacía consciente del paso del tiempo. Me obligaba a vivir el momento. Me ayudaba con la gestión de las emociones. Me limpiaba y purificaba en cuerpo y ánimo.

Ahora me siento pesada, como si mi sangre estuviera turbia y llena de plomo. Y paso de 0 a 100 en un instante. Estaré menopáusica!?

Pues he leído mucho. Y resulta que no. Pero al no tener el ciclo menstrual puedo mostrar algunos síntomas de la menopausia. Como los cambios de humor, insomnio, sofocos…

Si es que ya lo dicen en Spiderman: “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”

Y al revés?

Todas estas responsabilidades que asumimos como nuestras nos dan poder? Nos lo quitan? Nos embaucan y son un espejismo?

Echo de menos mi menstruación y poder echarle la culpa de mis malestares, de mis cambios de humor, de poder quejarme a gusto y tener una excusa para comerme una tableta de chocolate o una caja de bombones.

Pero la responsabilidad me empuja, no me permite descansar si estoy enferma. Ni dormir cuando me caigo de sueño. Ni tampoco procrastinar cuando necesito evadirme. Ahora sólo me falta controlar a la bestia verde cuando tengo que dejar mis necesidades aparcadas. Y habré conseguido el verdadero superpoder: paciencia infinita…