Autocuidados y ciclicidad femenina

Curso nuevo, perspectivas nuevas, proyectos nuevos.

Siempre te recomiendo que hagas red, que te apoyes en personas con tus mismos intereses, inquietudes, reivindicaciones, situaciones o problemas.

Pero decirlo no llega. Hay que dar ejemplo, así que hoy comienzo esta nueva sección de entrevistas a compañeras emprendedoras, precisamente para hacer esto que tantas veces te he propuesto: hacer red.

Y aunque en los próximos días publicaré entrevistas del pasado, voy a comenzar este proyecto de colaboración con Rut Alvarez que tiene un reto gratuito que comienza el próximo día 23 de septiembre de 2019, que se llama “Conecta en femenino” así tienes la oportunidad de anotarte en estos días. Aquí puedes ver la entrevista:

Éstas son sus palabras sobre el reto:

“Este mes quiero que sea el nuevo comienzo, empezando a pensar mas en ti sin sentirte culpable por ello.
👉Empezar a sentirte bien contigo misma. Este debería siempre ser nuestro objetivo.
Pues es lo que hace que puedas ser una mujer plena y bella. Pero este estrés que llevamos diario nos hace que desconectemos de nuestras necesidades y siempre atendamos las de los demás antes.
Esto nos hace entrar en un estado de desgano y de desilusión. ¿Te pasa?

¡Pues vamos a poner remedio a esto!

👉Vente a mi Reto Conecta en femenino. Donde durante 5 días recibirás acciones para conectar con tu esencia femenina.

✅Vas a saber que necesitas
✅Vas a ser consciente que lo que estas haciendo tal vez no es lo que de verdad te va bien, si no que fue algo que te recomendó una amiga.
✅Vas a saber como cuidarte de una forma real , siguiendo el ritmo de nuestro cuerpo”.

!Entra ya! Sera en un grupo de WhasApp .

APUNTATE AQUÍ http://bit.ly/ConectaFem

Reparando su anillo

Preguntemos a quien no le fue bien

Cuando se trata de modificar el sistema educativo nadie pregunta a quienes falló el sistema. A quienes se quedaron en el camino.

Ni siquiera se pregunta a quién se preocupa por esas personas. Porque son personas, y algunas de ellas han llegado a ser personas relevantes, exitosas, capaces y buenos ejemplos.

En el sistema educativo tradicional se premia y se castiga, directa e indirectamente. Se promueven ciertos valores y habilidades y se denostan otros sin pararse a analizar si podrían ser de utilidad para esa persona.

Puede que este tema le resulte absurdo a mucha gente, sin embargo si estás leyendo esto es porque para ti tiene relevancia. Y para mí también.

Somos las personas raras, las inadaptadas, las que no encajamos quienes dotamos al mundo de diversidad, pluralidad y amplitud de miras.

Quienes hacen las cosas de manera diferente, sin duda, son quienes hacen avanzar a la sociedad.

¿Acaso tiene alguna relevancia hacerlo todo como siempre se ha hecho? ¿Habríamos descubierto la manera de hacer fuego? ¿O de conservar los alimentos?

En esta sociedad no sólo se castiga la diferencia, sino que además se repudia el error.

Y esto es terrible.

Nuestro cerebro aprende a base de equivocarse. La repetición es la base del aprendizaje. Sin repetición no se crean nuevas redes neuronales.

¿Nuestro sistema educativo está diseñado para que quienes tienen éxito sean quienes “se esfuerzan” o para quienes “lo saben”? ¿Se valora la “obediencia” o la “crítica”? ¿Se premia la “creatividad” o la “normalidad”?

¿Alguien se ha parado a observar lo que sucede con las personas que no llegan, o las que sobresalen?

Al final llegamos al manido tema de que el sistema está pensado para homogeneizar, regular y aborregar. Pensando que así el voto será más fácil de conseguir. ¿O no?

Y es que parece que sólo tenemos el recurso del consumidor consciente. En este caso: el ciudadano informado.

parece que únicamente podemos hacer algo votando a uno u otro partido. Pero podemos hacer otras cosas:

1. Quejarnos sí pero formalmente. Cubrir formularios. Usar el servicio de atención al ciudadan@. Al defensor del pueblo.

2. Ejercer nuestros derechos. Entre ellos el derecho de petición.

3. Formar redes con personas que tengan nuestros mismos intereses. Nuestras mismas inquietudes. Ya sé que esto lo digo siempre pero es una de las acciones más poderosas. La unión hace la fuerza.

primate en un centro de rescate animal
Primate en un centro de rescate animal

Si quieres mi ayuda puedes contactar en mi web:

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Y si te gusta lo que publico siempre puedes invitarme a un café:

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Hoy te escribo a ti

Te escribo a ti, y sólo a ti…

Porque sientes que eres invisible pero yo te veo y te escucho.

Quiero conectar contigo…

Porque yo también estuve ahí, justo en este momento en el que te sientes perdida, superada por las circunstancias pero yo sé que vas a salir de ese bache, aunque ahora te parece imposible.

Quiero darte ese apoyo que no encuentras…

Porque aún no te has dado cuenta de que sólo tú puedes darte ese permiso que te hace falta para avanzar.

Hoy te escribo a ti…

Que no tienes tiempo ni para asearte, o ir al baño. Que todo te está pasando tan rápido que por momentos sientes verdadero vértigo. Pero yo sé que poco a poco lograrás recolocarte y reorganizar lo que ahora mismo parece puro caos.

Y en ti veo esa luz que lucha por salir de la oscuridad, dónde otras personas sólo ven ojeras, manchas y desorden…

Y voy a estar aquí para disfrutar el momento en el que las deslumbres: porque lo vas a hacer, tarde o temprano, pero lo harás y yo no quiero perdérmelo.

Tal vez, hasta ahora, no te haya escuchado con la suficiente atención, estaba preocupada con mis cosas, temiendo por mi propio salto al vacío.

Con miedo y llena de frustración.

Pero ahora ya estoy aquí.

Y voy a quedarme a tu lado.

Voy a escuchar todo lo que me digas y te lo voy a devolver con las palabras que necesites oír (ojo, no las que quieres escuchar), aunque te asusten, aunque te duelan…

Voy a acompañarte hasta que vueles libre.

Hoy te escribo a ti, y sólo a ti…

Porque deseas encajar sin perderte en el camino. Y yo sé que es complicado hacerlo sola. Pero, juntas crearemos una comunidad segura y confortable.

Hoy te escribo a ti…

Que no sabes cómo has llegado a esta situación y aún no te la puedes creer

Te ha pegado un vuelco enorme…

No tenías ni idea de cómo iba a ser todo. Pero, pronto verás que así será mucho más gratificante de lo que podías imaginar.

Hoy te digo que no estás sola. Que somos muchas. Que vamos a tejer muchas redes para encontrarnos y reconocernos… Qué nunca más vamos a sentirnos indefensas!

Hoy es ese día en el que vas a dar el paso…

Porque tu momento es AHORA.

Ven y comencemos este viaje.

Únete ahora a mi webinar gratuito pinchando en el enlace http://mecef.es/webinar-creencias/

Cuando perdemos el centro de gravedad: Mi breve historia de parto

Cuando estaba embarazada todo el mundo me hacía las mismas preguntas, que forman parte del protocolo patriarcal para infantilizar a las embarazadas: para cuando? Ya sabes si es niño o niña? Tienes todo preparado? Como se va a llamar? No te da miedo el parto?…

Y yo siempre daba las mismas respuestas, pensando que era una mujer feminista y liberada: para cuando quiera. Lo importante es que venga con salud. Nunca se está preparada. Ya veremos. El parto pasa, me da miedo lo que viene después.

Y debo decir que aún me asusta.

En mi primer parto me robaron mi momento piel con piel. Esto es un hecho. El primer momento especial de mi maternidad se lo llevaron los protocolos hospitalarios. Tal vez eso explique mi puerperio de leona.

Con mi primer hijo, iba preparada para casi todo, menos para que se lo llevarán. No hubo un sólo día que no saliera llorando de neonatos… Destrozada! Sin poderlo abrazar y amamantar todo el tiempo que me dió la gana… Me lo dejaban con cuentagotas como si me hicieran un favor, como si no fuera mío, como si lo hubieran parido las matronas y yo fuera una loca secuestradora.

Pasé un puerperio de loba-leona-cocodrilo! Que nadie lo toque! Es mío! Sólo mío! Es mi pedazo de cielo! Mi luz! Mi vida! Mi esencia!
Me lo quitaron 5 días pero me voy a asegurar de que no me lo vuelvan a quitar… Me pasó lo que pasa siempre que no tengo información, que no sé de qué va el tema, que me vence el miedo o el sistema: que cuando no tomo mis propias decisiones, vienen a tomarlas por mí, y no son mis intereses los que prevalecen.

Aún me resbalan las lágrimas cuando lo recuerdo.

Sin embargo, como si de un sádico ritual iniciático se hubiese tratado, renací como madre empoderada. Saqué una fuerza y una determinación sorprendentes, que me llevaron a buscar información tanto externa, como interna. Me enfrenté a mis miedos y me prometí a mí misma que mi siguiente parto sería consciente. Que mi maternidad sería así: consciente y responsable. Resiliente pero asertiva. De pronto: maduré.

Y así, llegó mi segundo embarazo y mi segundo parto me reconcilió con el mundo. Fue sanador y cicatrizante. Tuve el parto que yo quería y salí aún más empoderada porque no sólo me sentí llena de razón y alegría.
Me sentí completa por primera vez en toda mi vida. Me sentí viva y agradecida. Comprendí esa conexión universal y mística que tenemos de madres a hijas e hijos. Me até a la tierra y dejé de huir. Por fin, había llegado a casa.

Entonces me entró una fiebre de perfección… Mi vida era tan plena que no quería que nada la perturbara. Me resistí al cambio y me volví una maniática del control.

Y ahora… Ahora me voy relajando poco a poco, me estoy volviendo como un junco al viento. Estoy aprendiendo a soltar las riendas aunque me cuesta y a veces me paso y peco de hedonista.

Pero mantengo mi objetivo y sigo siendo una madre responsable, consciente y cada día un poco más asertiva.

Si yo pude, si yo puedo: tú también!